martes, 19 de enero de 2016

C. El nacionalismo socava el "acomodo" de Cataluña con España (continuación).

Ortega y Gasset, en el Parlamento de la II República pedía a catalanes y españoles, en general, que  debían  convivir  en paz y consenso, es decir, “conllevarse”. Sus consejos no fueron atendidos para desgracia de unos y otros.

Hoy, Cataluña y el resto de España se encuentran otra vez en una peligrosa encrucijada, con  crisis múltiples, interior y exterior, gobernando  el Partido Popular con mayoría absoluta. La Generalitat y grupos sociales, en estos dos últimos años, con manifestaciones multitudinarias lanzan su desafío al Estado Central defendiendo el derecho a “decidir” y a la independencia.

Pau Gordon, político conservador inglés, manifiesta su inquietud  con estas palabras que recoge el periódico español ABC (2015): “parece que los españoles  vuelven a principios de los años 30…”.

¿Qué ha pasado para llegar a esta situación?  Una vez más, el virus nacionalista se impone sobre el moderado sentido catalanista y vuelve de nuevo a buscar pretexto en el pasado, motivo de estas líneas: El “cuaderno de queja” con el complejo  victimista a partir de la abolición de los fueros catalanes por el Decreto de Nueva Planta, tras la victoria de Felipe V de Borbón en la Guerra de Sucesión española (1700) y de ahí la confusión de endosar su queja contra Castilla confundiéndola con el nombre de España.

No vamos a recordar episodios anteriores al Siglo de las Luces, basta decir que Cataluña se acopla a la dinastía borbónica de la Ilustración, en especial con Carlos III, antiguo rey de Nápoles y participa en adelante en convivencia con el resto de España hasta el punto de que dos figuras catalanas serán presidentes de la I República en el s. XIX. En este siglo, en su período romántico, se produce un sentimiento de nacionalidades en Europa que llega a Cataluña, abrigado por el natural sentimiento del terruño y espíritu tradicional de ciertas parroquias.  

De forma que como dice el catedrático de Historia, Moreno Luzón, los nacionalistas de matriz romántica apostaron por una identidad anclada en la historia y en la lengua, cuyos símbolos son la senyera, basada en el escudo histórico  y el himno Els Segadors (canción de la guerra de 1640), así como la Diada del 11 de septiembre, en memoria de los adalides de los fueros derrotados en 1714. Constata también que el catalanismo, pese a todo, no se ha moldeado en una sola identidad que pueda traducirse en un nacionalismo puro y duro.

Historiadores diversos, tanto de Cataluña como del resto de España, toman posiciones con respecto a la difusión y plasmación de este nacionalismo que se convierte en identitario y casi excluyente. Acusan a historiadores locales que nacionalizan el pasado, cosa que ocurre en otras latitudes peninsulares en nuestro s. XX. Santos Juliá afirma que eso es traicionar el oficio de historiador, de ahí que hace un homenaje a Jaume Vicent Vives por su honestidad intelectual cuando éste habla de los historiadores que fabulan y contradicen la verdad de los hechos, que debe defender la Historia.

Para los políticos de izquierda y de derecha, tanto del Estado como de la Generalitat, tuvieron en cuenta este virus del nacionalismo doméstico tanto de un lado como de otro y eran conscientes de que el peligro que se corría era recaer en un futuro de desafío separatista. Esto, a nivel de calle, lo manifestaba un sondeo del CIS que recoge la prensa española, como el diario Ideal de Granada, el 8 de noviembre de 2013, que revelaba que los nacionalismos eran una de las preocupaciones de los españoles.

No obstante, basta echar una ojeada a la realidad geográfico-política de Europa y del mundo para comprender que no es un problema solo de los españoles, esto es, “en todas partes se cuecen habas”, pero es un problema humano profundo como recoge Michel Ignatieff, politólogo de Harvard, cuando afirma  que “el peor pecado en política es la secesión en tiempos de paz”, porque obliga a la gente a tomar decisiones en materia de identidad y enfrenta a las familias, a los amigos, a los vecinos y esto puede llevar a la violencia (El Mundo 27 – 9- 2015).

Es grave para España porque la cuestión catalana subyace desgraciadamente en el imaginario colectivo, al constatar que el catalanismo desembocando en la secesión ha sido fuente de grandes males.

Con la Transición, bajo la monarquía de Juan Carlos I de Borbón, Cataluña se integra en la unidad de España con su propia peculiaridad, primero con el republicano Josep Tarradellas, venido del exilio, y posteriormente con Jordi Pujol. En la época que vivimos todo parece haber cambiado y en la próxima entrada tendremos ocasión de explicitarlo.

Jordi Pujol se fijó un objetivo preciso “hacer país”, y en veinte años de mandato fue lográndolo, reforzando elementos identitarios, diferenciándolos con el resto de los españoles, utilizando método, táctica, y programas de acción, “politizando la lengua con una política lingüística”  que produce encono en  parte de la población de  origen  castellano, “adoctrinamiento” en centros de enseñanza, “utilización partidista  de los medios de comunicación”, “utilización  de los deportes” (Club y Nou Camp)  activando enfrentamiento, “inventar tradiciones para contraponerlas a las costumbres  españolas”, etc.  En otra entrada seremos más explícitos para entender “ese choque de trenes” que parece que iba a producirse entre su sucesor Artur Mas, presidente de la Generalitat, y el gobierno central, presidido por el gobierno de Mariano Rajoy, del Partido Popular.

La minoría dirigente del país y de Europa buscan una salida que evite el conflicto, de ahí que una de las aportaciones que puede resumir este espíritu de conciliación viene de un catalán politólogo de buen seny llamado Francesc de Carreras que escribe la necesidad de que surja un nuevo catalanismo (El País el 9 de septiembre de 2015) diciendo: “hay que aprovechar el bilingüismo natural que se respira en la sociedad e intervenir en la política española para aumentar la prosperidad general y defender una Cataluña solidaria”. Estas palabras nos suenan a políticos de altura, nuevos retoños, muchos nacidos en Cataluña, que aspiran a mantener el espíritu de consenso de la pacífica Transición española de 1978, haciendo reformas de fondo y hacer posible la aspiración de la inmensa mayoría de la población catalana y española.


lunes, 11 de enero de 2016

B. Del difícil "acomodo" político y sentimental (continuación)

En cinco años, 2011 a 2015, en la etapa de gobierno del Partido Popular con mayoría absoluta,  el panorama político catalán ha dado un vuelco impresionante.  El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, se ve forzado a aparcar su programa electoral  ante la  gran crisis económica y financiera  que  arrastraba España a punto de rescate  y hundimiento de su economía,  al  par que  otros graves problemas se concitaban  contra  el país,  del que no era menor  “el  tema catalán”.

Una crisis profunda  de  “indignación social” viene  gestándose  desde  tiempo atrás en todo el país, pero  se agrava ante  la impuesta austeridad y recortes necesarios  para hacer frente a la Deuda Pública, exigencia de la Unión Europea, Fondo Monetario Internacional, etc., que  provocan  movilizaciones callejeras,  el encono de la oposición y grupos  sociales, lo cual sumado  al  paulatino empobrecimiento del país, con  el paro galopante  de casi cinco millones  de ciudadanos, hace la situación explosiva, y  más todavía  por la  gangrena  de  corrupción  que afecta  a  instituciones  y organismos del Estado,  partidos  constitucionales  y   sectores de la pirámide  de población. El  electorado  siente  inicial decepción al ver el incumplimiento  del programa  electoral del Partido de gobierno tras obtener mayoría absoluta.  Y por si fuera poco  le  inquieta  las amenazas  a  la  paz  interna del país, por causa de los particularismos enquistados, en especial  por el grave desafecto  del nacionalismo  periférico más radical  en Cataluña,  que va a arrastrar a la Generalitat a una crisis con el Estado central ,  de graves o gravísimas consecuencias. Sumemos a ello  la inquietante situación  internacional  que afecta a la seguridad  del entorno  europeo y mundial.

Todo ello llama  la atención   del mundo  pues  España  tras la Transición  en el posfranquismo  fue  un país admirado  por su ejemplar Transición Política y  ahora se pregunta  qué pasa en España y cuál es su marca real  en estos momentos  inquietantes.

Centrándonos en el tema de Cataluña:

Este quinquenio político , 2011 -2015, es una etapa  con una Corona en trance  de sucesión apresurada  de  Juan Carlos I  a  Felipe VI, su heredero,  que pese  a  problemas  actuales  ya referidos, de debilidades  y  errores, ha dado un periodo de cuarenta años  de paz y progreso a la ciudadanía  catalana y española,  objetivo querido y votado  así en la esperanzada Constitución de 1978.

Es a través  de  esa  paz real  que Cataluña  con las demás  hermanas españolas ha encontrado   su  desarrollo  y grandeza. Solo el virus  mórbido, ajeno  al sano  seny  catalán que  se adjudica al pueblo catalán,  puede  poner en peligro  la  unión fraternal  consigo mismo y con el resto de España.  Cataluña con Castilla y sus hermanas peninsulares  será  más  “potencia”,  más nación de facto, sin tener que  ser de grado o por fuerza  un  Estado  o una  Nación independiente;  España,  sin Cataluña,  estaría amputada , pero  no  haría la felicidad de Cataluña, porque  sería  un hiriente muñón  permanente en su costado.

¿Qué ha pasado  en estos últimos años para escuchar a media Cataluña  exponer el delirio  de  sus ensoñaciones  independentistas, creadas por el  imaginario  nacionalismo  excluyente  e insolidario? ¿Cómo  la Generalitat , representante  también y especialmente  del Estado  central  al que también representa  por Ley,  coadyuva a un delito  de  separatismo y  proyecto independentista?

Podemos  seguir, hasta perdernos,  el continuo  proceso  de  errores y contradicciones  en el periodo reciente:  Tras episodios o  rifirrafes  sobre  el  Estatuto catalán,  y  mediación de Tribunal Constitucional,  y  siempre  en  la  mano    el “cuaderno  de quejas” de un lado y  “recelos” en la mente del  otro.

La buena  entente  en el pasado, de Adolfo  Suárez y Josep Tarradellas,  inicialmente, (Estado y Generalitat),  en los finales años 70, se  va difuminando  ante  la  acción  recelosa de Jordi  Pujol.  El Consenso, de los partidos  nacionales  se va a ir  diluyendo   en  Disenso , a veces, cerril,  entre  el  partido de Gobierno y  el Partido de la Oposición,  y de  éstos  con los gobiernos  nacionalistas, en su caso. ¿Por qué? ¿Por qué  caer en los grandes  errores  del  liberalismo decimonónico,  pese a la buena  fe  de los  constituyentes de  1812, de las Cortes de Cádiz y de las Cortes  constituyentes de 1977-1978, en Madrid,  que fragua  la paz real y definitiva, con el famoso Consenso, Amnistía y Carta Magna,  tras  la  Guerra civil y  el largo franquismo?

Fechas  claves   entre Generalitat y Estado central  principalmente en el siglo XXI: en etapa  de  tripartito (ERC, Izquierda Republicana, con Carod Rovira,  con PSC-PSOE: Presidente Pascual Maragall y posteriormente Pte. José  Montilla,  (desplazamiento de Convergencia y Unión de la Generalitat).  Tema sobre el Estatuto de Autonomía  (2006) y  tardía sentencia correctora del Tribunal  Constitucional a favor   del  recurso del PP (2010). 


1 de febrero 2012: Artur  Más (CIU), nuevo Presidente  de  la Generalitat, visita cortésmente al  Presidente  Rajoy, en la Moncloa;   la  celebración de la Diada, 11  de septiembre  fue multitudinaria  y  con  reclamo estridente: “Catalunya  nou  Estat  d´Europa”, el sueño de nuevo estado europeo;  días después,  solicita con exigencia a Rajoy  un pacto fiscal y  desvela alguna amenaza ante las dificultades que  presenta  el  Jefe del Gobierno, dejando entrever su defensa  sobre    el “derecho a decidir” de  los  catalanes. El presidente  de la Generalitat  “se echa al monte” – opinión generalizada -  y busca el apoyo del Parlamento para una declaración soberanista.  El  desencuentro con el gobierno  del  Estado es notorio  y  mostrará  sus poderes  en la Diada de Septiembre con una cadena humana de kilómetros y  algunas centenas de miles  de manifestantes pro -  soberanistas. Y  todo  este  clima febril  y de  ordenada contención  es  culminado  con concierto musical  de multitudes,  por la  Libertad en el estadio Nou Camp.

La Generalitat sueña ya  con seguir los pasos  secesionistas de Kosovo, (nuevo Estado liliputiense producto  de la  antigua Yugoslavia), el Quebec de Canadá,  y otras  zonas  europeas, viviendo   con la esperanza del referéndum  de Escocia,  en el Reino Unido, que  no llega a prosperar y arrastra  la dimisión  del  presidente escocés. A pesar de lo cual  la Generalitat  pretende hacer una consulta  semejante  a los  ciudadanos catalanes sin acatar  la prohibición  del Tribunal Constitucional  de España  y otras Instituciones Jurídicas del Estado   que  avalan  la negativa  del Consejo de Ministros, por ser contrario  a la Constitución  en la que no cabe  un supuesto  “derecho a decidir”.

Siguen días y meses  de  apasionado  activismo  de grupos sociales  que  la Generalitat  asume  como muestra de apoyo popular, que van por delante por decirlo con ironía.  Así llegamos  al famoso reto  de la consulta  del 9 de Noviembre de 2014, recurrida por las instancias jurídicas del Estado, y la negativa del Tribunal Constitucional.

viernes, 8 de enero de 2016

A. Cataluña y el Estado español: Historia de un "acomodo" difícil

Sería una “obra maestra”  para quien supiera tener los mimbres  para  explicar con solvencia  el  porqué de ese difícil   acomodo.  Y  si pudiera darnos  soluciones  sería un verdadero “padre de ambas patrias” (¿Es mucho soñar”? España y  Cataluña, fecundadas históricamente y fecundas en paralelo).


En la iniciada Edad Moderna  partimos  con la realidad política de la Castilla de  Isabel  I  y del reino  de Aragón del futuro Fernando II, el Católico, en el que se engloba Cataluña, bases ambos  del futuro  Estado moderno  en la Europa de su tiempo. Castilla y Aragón con Cataluña   fueron las dos principales bisagras, con  lenguas, culturas  y artes  salidas de la latinidad, que se proyectaron en acciones  diferentes o compartidas. La  dirección de Castilla en el descubrimiento de  América y  su expansión  oceánica  le proporcionó especial primacía  en el conjunto  peninsular.

Ése o esos “alguien” nos recordaría(n)  el difícil acomodo  en el siglo  XVII,  en tiempos de Felipe IV  de la Casa de Austria,  o  la  desdichada  guerra de Sucesión  a la corona de España,  tras la muerte, en 1700, de su hijo  Carlos II el Hechizado,  sin tener heredero, que abre el siglo XVIII en una guerra civil  entre españoles , castellanos y catalanes, entremezclados  - en guerra de carácter internacional -  franceses y austriacos -  , a favor de los derechos  de la Casa de Borbón (Francia, de Luis XIV) o a la del archiduque  Carlos (Casa de Austria), respectivamente. Ya se sabe las  consecuencias  de la victoria de Felipe d´Anjou, nieto de Luis XIV de Francia , denominado  Felipe V,  que impuso  el decreto de Nueva Planta  eliminando los fueros catalanes.  De  esa  coyuntura bélica  hay verdades históricas y leyendas, construidas a posteriori, que siguen en el imaginario de la alteridad catalana hasta nuestros  días.

En el siglo XIX  los ciudadanos catalanes  participan con normalidad en el  destino común de España: dos catalanes, Estanislao Figueras y a continuación  Pi y Margal  presidieron la primera República española. También Juan Prim y Prats,  general victorioso  en Castillejos (guerra de Marruecos), en ese ciclo histórico,  fue Jefe de Gobierno de España, pero  monárquico defensor  del Príncipe  Amadeo , de la Casa de Saboya, al que no pudo ver ni apoyar  en su  efímero trono de España.  El  general Prim, conde de Reus, marqués de  Castillejos, abrirá  la lista  de gobernantes asesinados por el anarquismo, plaga  que dejará su impronta  en el siglo XX. En el siglo XIX, con el romanticismo  y  cierta corriente religiosa  se abrirá un sentimiento difuso de nacionalismo catalán.

En el siglo XX  Enric Prat de la Riba, fue presidente de la comunidad catalana  y  cabeza intelectual  de un nacionalismo  moderado, la Lliga Regionalista. Pese   a sus  estudios en Madrid  y después en Barcelona  se irá mostrando  moderado nacionalista  con gesto narcisista y  victimista sobre  el hecho catalán  en contraposición al  sur peninsular. Francesc  Cambó, Jefe de la Lliga regionalista  consideró exageradas  sus opiniones como exaltación lírica de virtudes del pueblo catalán frente al resto de España.  La Dictadura de Primo de Rivera fue bien acogida por la burguesía catalana al principio,  pero el capitán general, convertido en dictador ”blando”, no logró  atraerse  ese particularismo  regional, de voltaje,  de  mutuo  acomodo del que hablamos, para una acción en común en beneficio de las dos comunidades  bilingües y hermanas.  La divergencia se acentúa, años después,  hasta el punto que  Francesc  Maciá, ex militar español, y Lluis Companys, su sucesor, caído ya Primo  de Rivera  y  la Monarquía  de Alfonso XIII,  sirven a la instalada   II República  española  en  la opción de Izquierda  Republicana catalana.

El catalanismo  en su versión  conservadora , e izquierdista  en segunda instancia,  pone  en peligro  la paz republicana,  declarando “el Estado catalán dentro del Estado español” con amago de  separatismo o secesionismo ;  mal augurio en el futuro, como se vería en 1931 y  en 1934, gobernando  el centro - izquierda con Azaña -PSOE o el centro –derecha con Lerroux- Gil Robles,  en el  marco republicano.


La II  República  fue sorprendida en su buena fe  por esos  gestos  desleales  del catalanismo centrífugo que  concitaron  la  sospecha  del resto  del país. La II República tampoco consiguió  un leal  acomodo  de  Cataluña con el resto de España y viceversa.

Los cinco años  republicanos (1931- 1936) están  objetivamente   estudiados y valorados, bajo  el prisma  de  la  Historia,  para  saber  las  causas  y las consecuencias  de  su fracaso  (uno de sus problemas fue la “cuestión catalana”), consumado con  una rebelión nacionalista de derechas, con nueva dictadura militar y  decenios de franquismo   autoritario, que duraron cuarenta años.  El catalanismo  nacionalista  encontró  motivos,  de nuevo,  para  empezar  a  luchar  por  su identidad  soterrada, cuya acción separatista lo había provocado.

Pero al parecer  encontró su acomodo  tras la muerte de Franco  con la Monarquía  de  Juan Carlos I de Borbón , la Transición política  y  la  Constitución  de  1978, con  consenso y referéndum  en toda España, en las que los catalanes fueron  parte muy activa.  Es la etapa  primera protagonizada por  Adolfo Suárez  y  posteriormente  por  Leopoldo  Calvo Sotelo: 1976- 1982.

Es determinante  la  política de Suárez  y  la vuelta como  Molt Honorable de Josep  Tarradellas, de la Ezquerra  de la II República en el exilio, catalanista  no  independentista, como presidente de la Generalitat recuperada, estando ya  Jordi Pujol en la escena política , dispuesto a  dominar la situación  según sus propios designios. En la España de las regiones, futuras comunidades autonómicas,  Jordi Pujol no tiene prisa  en llevar la autonomía catalana a una futura soberanía,  hacia la independencia. Calvo Sotelo, con una UCD  decadente,  efectúa los primeros pactos  que llevarán a futuros traspasos  de competencia  estatal para la Generalitat catalana: el incipiente  Estado de  las  Autonomías.  Después como es sabido  se extendieron las autonomías sobre la marcha en una Administración territorial novedosa con  “café para todos”.


Con la victoria absoluta del  Gobierno  PSOE, de Felipe González ( 1982 y con apoyo de Pujol hasta 1995), se produce 13 años de  encuentros y desencuentros  “evitados”  (acusación de fiscales Mena y J. Villarejo, por la Banca Catalana: clamor victimista de  Jordi Pujol, presidente de CIU y  de la Generalitat), por una  especie de alianza de conveniencia, ejemplo : Juegos Olímpicos  para Barcelona, Exposición Universal  y Ave para Sevilla. La corrupción  anida en los aledaños  del Sistema. Al final,1995, Pujol deja caer a Felipe González ,  con  pérdida  de  confianza  y  de reacción  tras una época de  aparente esplendor.

Lustros de gobierno de Convergencia y Unión en Cataluña se aprovecharon  para  fortalecer el catalanismo al que justificaban sus ribetes nacionalistas aparentemente moderados  como respuesta al anterior centralismo franquista del Estado español,  producto a su vez de la siempre “cuestión catalana”, problema  también  reproducido y  aparentemente solventado en la II República española.

Llegada la Democracia se asientan las libertades y Cataluña parece encontrar su acomodo.  En 20 años el gobierno de la Generalitat  de Jordi Pujol creó las bases para una soñada nación sin expresiva declaración de intenciones. Poco a poco la Generalitat actúa como un estado dentro del Estado, vigorizando medios sociales en pro de un nacionalismo catalán militante: “amnistía” – “autonomía”- “soberanía”, fueron temas claves para conseguir no un acomodo con el resto de España sino el  modo de conseguir un plus ultra futuro, creando justificado recelo del poder central y de los propios ciudadanos hispano-catalanes dentro de Cataluña, que tendrá su expresión más en el primer tercio del siglo XXI.

A finales de los 90, tras la salida del poder del PSOE, tiene lugar el pacto del  Centro- Derecha de José María Aznar y  Pujol (del Majestic) que necesita  el apoyo parlamentario catalanista: también habrá  encuentros y desencuentros en esa relación del Estado y la Comunidad: 400.000 millones  de pesetas para Cataluña y nuevo sistema de financiación autonómica y con la participación  de  las Comunidades  autonómicas en la Agencia Tributaria. Pese a todo no logró  Pujol la transferencia de la sanidad  ni los aeropuertos.


A todo esto,  el mundo  entrado  en el siglo XXI tiembla  al caer las Torres Gemelas,  por ataques  de suicidas islámicos  con  aviones  occidentales,  técnica occidental  y despiste occidental,  tanto en América, Europa y España, en particular.  Como soluciones,  los pueblos  tienen  su sistema  de salvación: atacar al enemigo (Irak, Afganistán…)  o hacer defensa a ultranza con alianza de civilizaciones.  Estamos en la etapa de  José Luis Rodríguez Zapatero  conocido por haber obtenido en elección interna del Partido la secretaria General del PSOE. Llega al gobierno en la victoria de marzo 2004, en el clima del ataque terrorista de los trenes de Atocha. Fueron tiempos de crispación con el Partido Popular desalojado del Poder.

Rodríguez Zapatero (2004 - 2011) tiene ocurrencias políticas  no siempre  atinadas. Respecto  a su partido   hermano, socialista catalán – el PSC -,   más que contribuir a resolver problemas del  Estado español  le ocupan y preocupan los problemas locales  y de Cataluña, logrando derrotar a CIU efectuando pactos tripartitos  con Esquerra  Republicana (famoso  Carod Rovira)  siendo  el  socialista Maragall el nuevo  Honorable de la Generalitat (Pujol, alejado aparentemente del poder tiene  su desgraciado  proyecto  financiero  que un día se sabría públicamente ante el estupor del mundo).

Zapatero  sin pensarlo dos veces lanza la promesa a   Maragall, de que el Estatuto  que salga del Parlamento catalán sería   bien acogido por su gobierno. Hecho que  traería futuras consecuencias. Pascual Maragall,  perdido  en el torbellino  de la política  de desgaste, deja su tronío a José Montilla.  Éste,  al frente de la Generalitat  se siente impotente  para  llevar la Institución a un acomodo  real con el gobierno  del  Estado central  en manos del PSOE, con un tripartito  que  ceba  a Esquerra Republicana  mientras  que el Partido socialista catalán se  desdibuja  ante  su antiguo electorado  fiel al  PSOE hasta entonces..  El  PSC, autónomo del PSOE   desorientará a sus bases,  como se  demostrará  en  los primeros lustros del siglo XXI por su afinidad con el catalanismo  contagiado de su anterior  coaligado  de Ezquerra;  no pocos militantes  del PSC- PSOE, se sienten más catalanistas que españolistas, que van a participar en la defensa “del derecho a decidir”, marca inicial del independentismo de izquierda  y de derecha.   

A nivel de Estado, tampoco la política  internacional de  Zapatero   logra mantener  la marca España que supo darle su predecesor y correligionario Felipe González, ni tampoco  mantuvo la prudencia  y alto sentido de Estado que reflejó  el  socialista  sevillano en la política nacional, pese  a  controversias contundentes con sus  oponentes  de  la Derecha.  En este esquema elemental podemos ver las claves de la evolución  que supuso el consenso de la Transición y el papel de la Monarquía con la Constitución de 1978 a la entrada del siglo XXI, es decir, desde el fin de la Dictadura a la España constitucional  del  consenso que empieza a ser contestado abiertamente por el independentismo y por los que aspiran a un cambio político y social al margen del sistema constitucional de 1978, bajo la Monarquía restaurada tras la muerte del caudillo dictador, en 1975. En este marco tendrá lugar la victoria de Mariano Rajoy, al frente del Partido Popular, con mayoría absoluta, frente al PSOE de Zapatero, en el año 2011.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

XXI Conferencia sobre el Cambio Climático en París. COP21 (Nov-Dic 2015)








Con ese fino humor e ironía nos lleva el gran columnista malagueño a este París, condolido y vigilante, convertido en anfitrión junto con Naciones Unidas para celebrar la XXI Conferencia sobre el Cambio Climático. Más de medio centenar y medio de representantes de los países del globo se reúnen estos días para hacer frente a otra amenaza más peligrosa que la propia salvajada humana aún caliente: la amenaza de los gases de efecto invernadero, del calentamiento global y en definitiva, del cambio climático.

Atrás quedan otras conferencias menos decisorias, las dos últimas, la de Kioto y Copenhague. Ésta de París parece que va en serio, pese a que hay posturas más o menos científicas en pro o en contra del hecho del cambio climático.

Entre los que no dudan está el Secretario de las Naciones Unidas, los máximos representantes de Estados Unidos y China y aquellos otros de países que viven el tema, algunos en carnes propias.

Representantes de Confesiones Religiosas creen que el cambio climático es un hecho cuyos efectos se dejan  notar preocupadamente, por lo que con vista a un futuro más o menos lejano se puede decir como acaba de manifestar el Papa Francisco que sería un “suicidio anunciado” si no hubiese acuerdo para evitarlo.

¿De qué se trata? De impulsar una nueva era de desarrollo sostenible, de reducir emisión de carbono y hacer frente a los aspectos del cambio climático que amenaza tanto a países pobres como ricos. Pero eso conlleva gastos, enorme inversión financiera, se habla de 100.000 millones de dólares para hacer frente al reto de nuestro tiempo de 2015 a 2050, fecha fatídica, si no se actúa diligentemente.

El objetivo principal es conseguir que la Tierra no se caliente por encima de 2 grados centígrados, al final del milenio 2000. Los Grandes Países deben actuar y los pequeños o países en vía de desarrollo también deben reducir sus emisiones de gas de efecto invernadero obligando a sus empresas a invertir en tecnologías más verdes. Como contrapartida, Alemania, Países Nórdicos y Suiza les suministrarían una ayuda financiera de 750 millones de dólares.

De esta Conferencia de París debe salir un acuerdo planetario: universal, sino vinculante al menos comprometedor, con evaluaciones regulares y cláusulas de revisión necesarias con un calentamiento limitado de 2 grados centígrados y con ayuda a los Estados que adopten medidas y solidaridad con los países que sufran embates de la naturaleza. Recuérdese terribles inundaciones en países del Planeta, sequías productoras de hambrunas en zonas de África, daños y desequilibrios de la forestación. A lo que se suman las nefastas consecuencias de guerras parciales en el globo.

Hace falta una concienciación que venga desde la inspiración de la ONU y de los Países o Estados con sus distintos componentes institucionales de organizaciones, asociaciones, núcleos familiares, entidades culturales, universitarias y colegiales. España debe concienciarse de esta labor por sí misma y por la Humanidad. Y como granadino me gustaría que pronto quedase rectificada esta noticia que escribía IDEAL el pasado 9 de Noviembre: “En Granada, solo la mitad de los institutos granadinos contempla la educación ambiental”.


Juzguen ustedes si una dialogada y consensuada educación para la educación de la ciudadanía sería conveniente y positiva.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Muerte y gloria, simbólica paradoja en Saint Denis

Hace una semana, 13 de noviembre 2015,  terroristas islámicos producían una nueva matanza  indiscriminada de ciudadanos  parisinos y del mundo , en varios puntos de la capital de Francia, once meses después  del  sangrante atentado  de enero 2015 contra el semanario  humorístico  Charlie Hebdo,  reflejado en una entrada  de mi  blog. Este último impacto terrorista de ISIS contra París, tan terrible y criminal contra todo y contra todos  fue seguido de declaración de guerra del Estado francés a la Yihad terrorista, obnubilada con la pretensión de  construir un califato destructor al estilo medieval.

Tras un bombardeo  francés  a la base yihadista en Siria responden,  de forma  fulgurante,   células conectadas de Bruselas  y Paris  actuantes  a 10 kms de  L´Ile de France, centro de Paris,   el barrio de Saint Denis,  San  Dionisio en  versión española. Ahí  parece haberse  refugiado  uno de los cabecillas de la matanza de días anteriores en Paris, con peligro de nuevos atentados.

 La  acción – reacción ha tenido  lugar a primeras horas de la madrugada en operación relámpago justo  en una de las zonas más históricas de la Francia eterna, anterior al nacimiento de Mahoma, lugar donde  se  yergue  todavía el símbolo  del pasado: la Abadía de Saint –Denis. El  hecho de guerra  duró ocho horas, no voy a insistir por sabido.  Parece  ser que el cabecilla del  ataque  de  días anteriores  ha pagado con su vida, otro muy peligroso  anda escapado, una joven  terrorista  se ha inmolado, hay varios muertos más ,  varios heridos de la fuerza  pública y algunos detenidos .

El miedo y la angustia   invaden  a la sociedad civil de todo signo  que anhela la paz  y la convivencia. Europa y el mundo  están sometidos  a una prueba  de las que  estamos siendo conscientes por longitud de  onda   con riesgo de ser expansiva. Para  ser conscientes  de que  la historia no  puede menospreciarse   vale la pena  volver nuestra mirada a lo que significó la   abadía de  Saint- Denis  para  el arte, la cultura, y el zócalo espiritual  que fue de Francia y de Europa. “¡Quince siglos nos contemplan!”.

Ojalá que Saint – Denis  pueda  ser  foco  de inspiración para  creyentes  y no creyentes ,  de todas las religiones y culturas  para  vivir  aceptando  que  “la grandeza del ser humano es pensar  y  pensar  que el otro es nuestro  semejante  y que nada de  lo humano  nos  es ajeno.” ¡OJALÁ!,  en  versión árabe In cha-allah,  porque  para nosotros  con humildad y sin blasfemia  repetimos también  “Dios es grande”, ¡Allahu- Akbar!

 Recomiendo  como  “une  détente”,  que  entremos   en el blog de Luis  Maté Moreno,  desconocido  para mí, al que agradezco su fino y documentado  trabajo sobre la Catedral - Abadía de Saint Denis  que tanto esplendor  irradió en Francia y en Europa a través de los siglos.


lunes, 16 de noviembre de 2015

Paris, arda o sufra: será TOUJOURS PARIS



Fanáticos exterminadores, “en nombre de Alá”,  ¿”justicieros”,  de qué dios?  siembran el  pánico  en varios puntos  de Paris, de los distritos X y XI, con  tres grupos coordinados, uno al lado del estadio Saint Denis,  donde jugaba un partido amistoso Francia  y Alemania, al que asistía el presidente francés François  Hollande, que fue  retirado urgentemente  del  lugar, haciéndose   cargo inmediatamente de la crítica situación del golpe  sangriento  y traidor  de esos  asesinos yihadistas, al servicio de un sueño califal vengativo. Otro lugar  fue en el teatro Bataclan, regentado por judíos, donde actuaba una banda de músicos  de heavy metal californiana. Otros puntos del centro de Paris, elegidos al azar. Había que matar, matar y morir matando, reventando sus propias entrañas.

El odio ciego en “ciudadanos europeos”, de segunda o tercera generación donde no penetró el humanismo de siglos, y que se reflejaba en aquella frase rabelesiana  de “ciencia sin conciencia no es más que ruina del alma”, o que la grandeza del hombre está en el pensar”, y tantas admoniciones que han podido leer en el Corán  que dice que “Alá es Santo, Clemente y Misericordioso”. Es el certificado de un fracaso de su propia  familia emigrante con su terrible baldón,  es un  fracaso de integración y asimilación de países receptores, es un fracaso individual y colectivo  ¿Cómo actuar en esta tesitura con inteligencia práctica además de la legítima defensa los que sufrimos este embate?

En este ataque  suicida participa un ciudadano francés, otro de Siria, con terroristas implicados de Bélgica, puede ser  “inglés, francés, español, etc. de origen “x”, “ y”,  o “zeta” etc. En este caso era un grupo de ocho asaltantes de los cuales siete se inmolaron en el acto criminal  y uno fue muerto por la policía. Dice  un comunicado que un detenido yihadista en Bruselas estuvo el día anterior, viernes 13, en Paris. Pronto sabremos más cosas de este otro segundo e  histórico atentado  contra Paris. 

En la capital de Francia todavía se vive el drama de los atentados del pasado  enero al semanario gráfico Charlie Hebdo y no nos  olvidamos  de otros atentados frustrados o menores, que se produjeron en fechas muy anteriores, antes incluso de los atentados de Al Qaeda, a las Torres Gemelas de N.Y. y de los trenes de Atocha en Madrid y en nuestros días.

Fueron tres horas de terror ese viernes negro parisino, de 13 de noviembre de 2015, causado  por jóvenes  fanáticos  iluminados,  al grito Allahu Akbar,  “Sólo Dios es grande”, contra  “infieles de Occidente”,  seguido de sirenas, gritos de llanto, y muestra de adhesión  inmediata de solidaridades,  al punto y en todas las partes del mundo. Incluso en ciertos puntos en el que encuentran  apoyo de traiciones inconfesas.

Aparte  trágicas anécdotas,  lo esencial  es que este segundo ataque a Paris es un ataque no sólo a Francia sino a Europa y a Occidente,  encabezado por  Estados Unidos, efectuado por un  ejército  en ciernes ( ISIS, Estado Islámico, “califato”), organizado en territorio de antiguas colonias occidentales, extendido  en zona  propicia y extensa para  su organización.

 Las consecuencias  están  a la vista: la  reivindicación de esos atentados por la Yihad islámica es un  grito de guerra,  anticipo de “inicio  de la tormenta  futura” que nos anuncia, de la que el mundo civilizado toma nota  mostrando su solidaridad y apoyo a Francia.

No en vano es Francia la  cuna de la Ilustración y el siglo de las Luces,  enemiga de  la mentalidad  medieval y obscurantista  de la que se  retroalimentan lugares  donde la Libertad no tiene  asiento.¿ Qué hay  de aquella  alianza de civilizaciones de tiempos recientes?  Antes de su puesta en marcha, tal vez quimérica, habría que neutralizar y educar  las mentes obtusas  y a las nuevas generaciones  hacia una ética universal  en la que se  aboguen por  los derechos y deberes fundamentales de dispares comunidades humanas.

Ante el dolor y el injusto sufrimiento que sufren los ciudadanos y la humillación a Francia la República francesa se declara en guerra contra lo que se llama Estado Yihadista, declara el “estado de urgencia” y afirma que su “respuesta será implacable” como acabamos de verlo  con el bombardeo de respuesta rápida e inmediata.

Francia llora a 129 víctimas  y sus más de trescientos heridos, muchos de gravedad, víctimas de la  locura asesina  de esos descerebrados  inhumanos.  España ha sido de los primeros socios europeos que  ha expresado su solidaridad e indignación ante la infamia perpetrada a sus vecinos,  antes de saber incluso que ha perdido  un ciudadano suyo en el criminal atentado,  Juan Ángel González Garrido, ingeniero granadino, instalado laboralmente en Paris, víctima  casual de este odioso atentado  contra todo y contra todos.

 En estos momentos  se reúnen en Turquía  el G-20, “los grandes” de este mundo, en  un  clima de veladas y claras amenazas a debatir,  más allá de la Literatura y del Cambio climático: ¿“crimen y castigo”, “guerra o paz”?.

Menester es que el mundo musulmán y árabe ate  y neutralice a  estos vástagos con ínfulas de “mártires”,  alienados por líderes irresponsables  que les arrastran  al abismo,  y menester es que el  mundo  europeo y occidental  haga reflexión  de  políticas y  conductas  del pasado y  ejemplaricen con una   sólida  ética universal  y de mayor responsabilidad  ante la Humanidad y la Común Historia occidental.

 ¿Nos acordaremos  de los errores propios del bizantinismo de aquel siglo famoso, y de otras épocas,  enfrascados en discutir sobre el sexo de los ángeles mientras rondaba el peligro del enemigo implacable? Una cosa es  cierta en esta tragedia compartida: Paris tiene la experiencia de sufrimiento y pese  al  pánico del momento  siempre tendremos Paris, la capital universal de la lógica y del  “savoir vivre”. Este es también motivo de esperanza. 




lunes, 9 de noviembre de 2015

Carta abierta a un general del Aire:

Millones  de españoles  nos hemos enterado que Ud. señor Rodríguez,  ex - jefe de la JEMAD (Estado Mayor de la Defensa),  casi de prisa y corriendo, deja Ud. el uniforme de militar sin estar del todo retirado de las Armas,  para emerger en la Política española, tan  necesitada, por cierto,  de políticos clarividentes, de estadistas de altos vuelos y de ciudadanos sensatos. Pero Ud. parece que se ha dejado tentar,  más por un efecto doméstico, una “ volaera”,  que por un sentido patriótico y de coherencia profesional.  Se ha convertido Ud. en un paisano civil  que actúa de rodrigón partidista en estas próximas elecciones generales de Diciembre de 2015. 

 Ud. ha fichado  por  “PODEMOS” y el  joven  profesor de Ciencias Políticas no se corta la coleta para afirmar que Ud. sería su Ministro de Defensa, en su  ensoñado  gobierno.   Deduzco,  como resultado de su propia acción que  Ud. discrepaba en su fuero interno de lo que aparentaba   y fingía aceptar  como  irrenunciable las propias Ordenanzas  Militares. Por cierto  RR. OO. Militares  que Ud. imponía y exigía  a más de un  subordinado,  cuya castigada  “indisciplina”  consistió en   recordar a la ciudadanía y a los “padres de la Patria”  los dos  primeros  artículos de la Constitución  española,   que   Ud. mismo  prometió, por su honor, defender.

 Ud.  ha hecho daño a las FF. AA.  por  la forma subrepticia de actuar,  involucrándose  en  la vida política  antes de tener el retiro,  estando todavía en la reserva  como miembro también  de  la Real Orden de  San Hermenegildo,  de la que dimite fuera de tiempo. Pero la ocasión  se presentaba  ante la tentación  de PODEMOS:  es decir, poder  llegar  al ejercicio de la Política,  su  comprensible  aspiración,  pero con paradójica  incoherencia añadida,  en  un partido  inicialmente antisistema. 

Pero  las formas  y las formalidades  de un alto militar como Ud.,  de  altísima  graduación y responsabilidad social, no las puede escamotear en vano. Me recuerda  su propio comportamiento a otras actitudes humanas de la vieja y dramática historia de España que vivió la generación de su padre y  del mío.  Memoria Histórica,  que olvidamos  estúpidamente  cuando no nos interesa recordar.

 Le ha faltado  a  Ud. discreción y paciencia y le ha sobrado ímpetu,  que podría  haberlo  entregado  a   coyuntura más noble para su país en estos momentos que pueden ser  aciagos para España.  Siendo subordinado del Capitán General de las  Fuerzas Armadas,  el Rey,  supongo  debía haberle informado; tampoco  lo ha hecho  al ministro de Defensa  Sr. Morenés,  ni al Jefe de Gobierno,  sumido en  afrontar  una  sedición separatista de la élite convulsa y jacobina   de la Comunidad catalana, entre otros graves problemas.

Un mal ejemplo el suyo  que puede abrir la espita  a  otras  actitudes militares  de signo contrario que han sido funestas en los dos últimos siglos de nuestra  Historia, con  espadones de antaño.

 Ud.,José Julio Rodríguez -  no tan excelentísimo  señor - ,  “un militar de  aviación,  de prestigio y competencia”, según expresión de la ministra  civil de Defensa,  Carme Chacón,  (¿Qué va a decir ella sino…? )  ¡Con qué cara se habrá quedado  el  eximio estadista, ex jefe de  Gobierno,  de su propio apellido.  Pero  quédese tranquilo  Sr. Rodríguez: habrá almas caritativas  que  piensen  que  el aviador puede enmendar y “centrar”  al joven profesor  de  Ciencias –PO, -aspirante a llevar en altos vuelos  el destino de España. ¡Están aviados!


La verdad es, según mi parecer, que  pese  a  ese  “cohete” llamativo y publicitario que quieren rentabilizar los que aspiran al PODER - los podemitas - ,  no les va a beneficiar  la captación de su prestigio  hipotético - ¿las bases  no rumiarán? - ni a Ud.  general  Rodríguez  va a recaerle sólidamente  gloria  y honores: Siempre saltará a nuestra conciencia  la  histórica sentencia , propicia para  este tiempo que vivimos: “Roma no paga traidores”.