Millones de
españoles nos hemos enterado que Ud.
señor Rodríguez, ex - jefe de la JEMAD
(Estado Mayor de la Defensa), casi de
prisa y corriendo, deja Ud. el uniforme de militar sin estar del todo retirado
de las Armas, para emerger en la
Política española, tan necesitada, por
cierto, de políticos clarividentes, de estadistas
de altos vuelos y de ciudadanos sensatos. Pero Ud. parece que se ha dejado
tentar, más por un efecto doméstico, una
“ volaera”, que por un sentido
patriótico y de coherencia profesional. Se
ha convertido Ud. en un paisano civil
que actúa de rodrigón partidista en estas próximas elecciones generales
de Diciembre de 2015.
Ud. ha fichado por “PODEMOS” y el
joven profesor de Ciencias
Políticas no se corta la coleta para afirmar que Ud. sería su Ministro de
Defensa, en su ensoñado gobierno. Deduzco,
como resultado de su propia acción que
Ud. discrepaba en su fuero interno de lo que aparentaba y
fingía aceptar como irrenunciable las propias Ordenanzas Militares. Por cierto RR. OO. Militares que Ud. imponía y exigía a más de un
subordinado, cuya castigada “indisciplina” consistió en recordar a la ciudadanía y a los “padres de la
Patria” los dos primeros
artículos de la Constitución
española, que Ud. mismo prometió, por su honor, defender.
Ud. ha hecho daño a las FF. AA. por la
forma subrepticia de actuar, involucrándose
en la vida política antes de tener el retiro, estando todavía en la reserva como miembro también de la
Real Orden de San Hermenegildo, de la que dimite fuera de tiempo. Pero la
ocasión se presentaba ante la tentación de PODEMOS:
es decir, poder llegar al ejercicio de la Política, su
comprensible aspiración, pero con paradójica incoherencia añadida, en un
partido inicialmente antisistema.
Pero las formas y las formalidades de un alto militar como Ud., de altísima graduación y responsabilidad social, no las
puede escamotear en vano. Me recuerda su
propio comportamiento a otras actitudes humanas de la vieja y dramática
historia de España que vivió la generación de su padre y del mío. Memoria Histórica, que olvidamos
estúpidamente cuando no nos
interesa recordar.
Le ha faltado a Ud. discreción
y paciencia y le ha sobrado ímpetu, que
podría haberlo entregado
a coyuntura más noble para su país en estos
momentos que pueden ser aciagos para
España. Siendo subordinado del Capitán
General de las Fuerzas Armadas, el Rey, supongo
debía haberle informado; tampoco
lo ha hecho al ministro de
Defensa Sr. Morenés, ni al Jefe de Gobierno, sumido en
afrontar una sedición separatista de la élite convulsa y
jacobina de la Comunidad catalana, entre otros graves
problemas.
Un mal ejemplo el suyo que puede abrir la espita a
otras actitudes militares de signo contrario que han sido funestas en
los dos últimos siglos de nuestra Historia,
con espadones de antaño.
Ud.,José Julio Rodríguez
- no tan excelentísimo señor - , “un militar de
aviación, de prestigio y
competencia”, según expresión de la ministra civil de Defensa, Carme Chacón,
(¿Qué va a decir ella sino…? ) ¡Con
qué cara se habrá quedado el eximio estadista, ex jefe de Gobierno, de su propio apellido. Pero
quédese tranquilo Sr. Rodríguez: habrá almas caritativas que
piensen que el aviador puede enmendar y “centrar” al joven profesor de
Ciencias –PO, -aspirante a llevar en altos vuelos el destino de España. ¡Están aviados!
La verdad es, según mi parecer, que pese a
ese
“cohete” llamativo y publicitario que quieren rentabilizar los que
aspiran al PODER - los podemitas - , no les
va a beneficiar la captación de su
prestigio hipotético - ¿las bases no rumiarán? - ni a Ud. general
Rodríguez va a recaerle sólidamente
gloria
y honores: Siempre saltará a nuestra conciencia la
histórica sentencia , propicia para este tiempo que vivimos: “Roma no paga traidores”.

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