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sábado, 7 de enero de 2017

La interrogante ante 2017

En el aspecto nacional, la política interior española se estanca y corre riesgo de alterar la convivencia civil.

La negatividad de la oposición de izquierda en el Parlamento, dirigida por el Secretario General del PSOE y aspirante a la presidencia del Gobierno es absoluta. Al presidente del Partido Popular y del Gobierno, Sr. Rajoy, se le niega el pan y la sal. La infantil expresión  <<no es no>> y la frase “Rajoy tiene que marcharse” cierra toda capacidad de diálogo, que desacredita no solo las encuestas sino también las últimas elecciones, dejando en evidencia la oposición surrealista del joven y poco experimentado Pedro Sánchez, lo que a la larga se va a traducir en su propia caída y la crisis del partido heredero de aquellas elecciones de 1982, que dieron la mayoría absoluta a Felipe González con dos centenas de diputados.

¿Quién puede olvidar el debate, face à face, entre Pedro Sánchez y el presidente Rajoy cuando aquél le dice a éste que es una persona indecente, a un presidente del Gobierno de España a los ojos de los ciudadanos y del mundo entero?

Entre los emergentes de la “nueva política”, el grupo C’s de Albert Rivera muestra realismo y sensatez política, mientras el grupo de Podemos encabezado por Pablo Iglesias cree encontrarse a las puertas del sitio de Troya o de un posible pacto de San Sebastián del s. XXI, acompañado de algún Teniente General que había servido a las órdenes de Su Majestad Felipe VI.

Mientras tanto ha sido un año de gobierno de un ejecutivo que podía llamarse provisional, con pérdida de tiempo para la acción política y de tranquilidad ciudadana, en tanto que el Reino presidido por el joven Rey Felipe se veía agobiado por problemas nacionales de alto calado, que amenaza la unidad de España y la seguridad del país por las crisis económicas y sociales, y el peligro exterior de la yihad islámica terrorista.

Y así hemos llegado a ver el fracaso que el anterior Secretario del PSOE ha conducido a su propio partido, en el que cree que es posible reconquistar. El Partido Socialista Obrero Español ha mostrado realismo y el próximo congreso, a finales de primavera o principios de verano, será decisivo para el histórico y gran partido constitucional, un pilar o una de las columnas del Estado que surgió con el pacto de 1977 y la Carta Magna.

He de esperar que el “morbo gótico”, plaga que a veces ataca a la conciencia española, no sea más que una referencia. Lo que ocurre en Europa y el mundo debe hacernos reflexionar a los españoles que España tiene que estar en su sitio y los españoles, responsables cada uno ante el futuro colectivo.


Mientras esto sucedía, observando el presente, nosotros sin perder de vista el futuro volvíamos nuestra mirada al pasado: mi pasado más próximo, el que va de la posguerra civil y la dictadura franquista al año 1972, en que empieza a verse la apertura que llevará tras la muerte de Franco a la Transición Española. Es decir, es una meditación, en voz alta, de un libro que pongo en conocimiento de mis amigos blogueros, ya disponible en las librerías de Granada, cuyo título es: “Crónicas y confidencias de mi ayer”, que ojalá sea el inicio de una trilogía que cerraría un ciclo histórico y el propio ciclo de mi vida. 




jueves, 28 de agosto de 2014

EL JUAN SEBASTIÁN ELCANO

De mis impresiones  infantiles  de postguerra  española  extraigo el recuerdo  edulcorado  de la aventura  paterna que voy a contar,  de su oficio de marino voluntario de la Armada,  en una navegación excepcional. El recuerdo sobre mi padre en esa coyuntura está  anclado al  de  su navío llamado Juan Sebastián Elcano. Era un  atardecer de verano de mil novecientos cuarenta y tantos, creo que fue en 1942, en el muelle de Cádiz, repleto de familiares que  despedían a sus marinos, padres o hijos,  con emoción  y angustia al producirse el desamarre y perderse el barco en el horizonte, en ruta  hacia  la América hispana, tan vinculada a nuestra historia y a nuestra sangre.  Un  viaje que  provocó el  primer dolor de adiós en mi infancia y el posterior orgullo de adolescente al saber que mi  padre fue seleccionado como cabo de maniobras del  prestigioso buque-escuela  Elcano, construido para navegación de prácticas de  caballeros guardia-marinas, futuros oficiales de la Armada española. Idea ésta que ya venía de nuestro siglo XVIII, del ministro de Marina, Patiño,  del rey Felipe V, introductor de la Casa de Borbón, con la Real  Compañía de Guardias Marinas” de Cádiz, 1717.


Doscientos años después, el buque-escuela Elcano, que en principio iba a ser denominado “Minerva”, fue construido en los astilleros de Bilbao en 1925 y botado el 5 de marzo de 1927, en la Dictadura de Primo de Rivera, reinando Alfonso XIII.  Un bergantín- goleta que con  su velamen desplegado, poéticamente se hubiera dicho que era  bello como un cisne , grandioso  como  un albatros a ras de las olas llevando a la diosa Minerva como mascarón  de proa, precedida de cuatro mástiles   con su velamen respectivo, mástiles que portan nombres de ilustres buques predecesores. Diseñado por la compañía Echevarrieta y Larringa de Cádiz colaboraron  en su construcción  figuras diversas del país y colaboradores ingleses. Hoy  está modernizado  con todos  los adelantos  técnicos  apropiados  pero  manteniendo  su  propia capacidad de velero bergantín.

Dicha esta facilitada introducción  me dejo llevar por mi  simpatía y recuerdo infantil  del “buque de mi padre”,  el Juan Sebastián Elcano, el  más  llamativo de nuestra Armada y uno de los más veteranos buques - escuelas de Marina del mundo, al que yo pisé su  “cubierta”  y bajé al  “ sollado”, un día  entre muchas ocasiones en  la  Carraca de San Fernando…

“ Oh!, - escribía yo en mis Relatos - aquel viaje  de papá, de mis  gozosos años infantiles, viéndole  subido al trinquete, saludándonos y alejándose con su buque, la marinería y oficiales firmes en la  cubierta, perdiéndose en el horizonte, rielando sobre el mar el sol en su ocaso, ¿O eran las lágrimas de mamá y las nuestras las que nos impedían ver el diminuto casco…? Al cabo de meses volvía nuestro padre como un rey mago trayéndonos vituallas nunca vistas ni probadas, productos que descubríamos por primera vez, en aquel patio familiar de San Fernando, de la España famélica de posguerra: carne de la Pampa, queso de bola, bebida de mate, piñas tropicales del Caribe …”

Quiero pensar que los españoles que han pasado por la ESO y el BUP conocen la expedición española  del  navegante  portugués  Fernando de Magallanes al servicio de España que  Inauguró la ruta al Pacífico desde la península ibérica, en busca de las especias,  bordeando América del Sur, encontrándose con el famoso estrecho que llevó su nombre. Su principal colaborador fue Juan Sebastián Elcano, un vasco  de Guetaria, militar y experto navegante al servicio de Carlos V, tras la muerte del  insigne portugués, en lance con indígenas de la isla de Cebú, finalizó la empresa dando la vuelta al mundo con la nao la Victoria, con varias docenas de supervivientes, recibiendo como trofeo el globo terráqueo  con la latina inscripción “ primus circumdidiste me”: “ el  primero que me rodeaste”.


En 1933, etapa republicana, siendo comandante del buque Salvador  Moreno Fernández se puso en la mampara de la toldilla la frase con el globo terráqueo otorgado con honores por Carlos V, rey de España y emperador de Alemania.

En este agosto de 2014, aniversario de la aventura americana del  Descubrimiento y  de la posterior  circumnavegación de Magallanes  y Elcano, habiendo realizado el buque-escuela  su 85º crucero de instrucción práctica de  los guardias marinas de la Escuela naval de Marín,  nos trae  la noticia de la prensa  de un escándalo   que afecta al prestigio de buque  y  que dice así “Una red captó a tres marineros de Elcano, dos españoles y un ecuatoriano,  para introducir 147 kilos de cocaína en EE.UU. y España”. Todo  lo aclarará la Justicia, con la Armada y la Guardia civil,  pero queda  para nosotros  lo esencial : la gloria  no mancillada de Elcano y  del  buque-escuela  que ha servido  gloriosamente  a  España más de ochenta años,  en el que  han navegado  como  guardias marinas - corriendo sus  riesgos -   dos  futuros  reyes, padre e hijo:  Juan Carlos I  y Felipe VI, entre  tantos  españoles  profesionales  de la Marina española.

Ahora, año 2014,  el veterano navío,  limpio por dentro y por fuera,  goza  de buena salud, modernizado   con técnica naval actual,  y con  su prestigio  surcará  los mares como antes , sin mancha,  con sus  caballeros  guardiamarinas,  llevando también como antes a  la América hispana, y al mundo entero  el cordial saludo de España y de Europa. Para mí está claro: La categoría y la esencia  se imponen sobre una  singular  anécdota  de  mancha  producida  por la codicia y plebeyez  que  segregan las sociedades humanas. 


martes, 2 de julio de 2013

LOS COMIENZOS

Primeras impresiones


Crucero Canarias
Eran los iniciales años  30, tiempos inquietantes en España y en Europa que presagiaban ser  más revueltos al final de la década,  como  así sucedería. Mi padre,  joven adolescente criado en un cortijo del Ohanes almeriense, decidió cambiar de vida, abandonando los bancales de la sierra con las cabras y las uvas de embarque. Se alistó como voluntario en la marina española.  En el barco de destino le sorprende el alzamiento del 18 de julio de 1936 contra el gobierno del Frente Popular de la II República. Un pariente suyo vivió distinta experiencia marinera en otro navío leal al gobierno. La guerra civil marcó a ambos en sus vidas, uno con la victoria, otro con la derrota. Ninguno tuvo capacidad de optar so pena de suicidio. El joven Antonio navegó por mares diversos hasta arribar a puerto. A bordo aprendió las primeras letras y los primeros números, y pronto ascendió cabo. En uno de esos fondeaderos, en la española  Ceuta conoció a la joven Rosario, mi madre. Ahí comenzó su presente vital y su futuro, la boda, el nacimiento de sus hijos…, la pequeña gran historia anónima de gente buena,  como Antonio.  

Son esos avatares y anécdotas lo que yo cuento, como primer capítulo de relatos intrahistóricos que comienza para mi familia en el cono sur de España. Esa etapa entre Ceuta, Canarias y Cádiz, de 1935 a 1945 es aludida de forma impresionista, con el recuerdo borroso del hijo de Antonio, que ve, oye y recrea los marcos de su infancia. No soy testigo de hechos relevantes, pero mis crónicas intentan rescatar recuerdos que son afines a los hoy septuagenarios de  mi  generación. Ellos y yo  estaremos de acuerdo con el nobel  Gabriel García Márquez, que escribió en Vivir para contarla : “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y como la recuerda para contarla”.