Fanáticos exterminadores, “en nombre de Alá”, ¿”justicieros”, de qué dios? siembran el
pánico en varios puntos de Paris, de los distritos X y XI, con tres grupos coordinados, uno al lado del
estadio Saint Denis, donde jugaba un
partido amistoso Francia y Alemania, al
que asistía el presidente francés François Hollande, que fue retirado urgentemente del lugar, haciéndose cargo inmediatamente de la crítica situación
del golpe sangriento y traidor de esos asesinos yihadistas, al servicio de un sueño
califal vengativo. Otro lugar fue en el
teatro Bataclan, regentado por judíos, donde actuaba una banda de músicos de heavy metal californiana. Otros puntos del
centro de Paris, elegidos al azar. Había que matar, matar y morir matando,
reventando sus propias entrañas.
El odio ciego en “ciudadanos europeos”, de segunda o tercera
generación donde no penetró el humanismo de siglos, y que se reflejaba en
aquella frase rabelesiana de “ciencia
sin conciencia no es más que ruina del alma”, o que la grandeza del hombre está
en el pensar”, y tantas admoniciones que han podido leer en el Corán que dice que “Alá es Santo, Clemente y Misericordioso”.
Es el certificado de un fracaso de su propia
familia emigrante con su terrible baldón, es un fracaso de integración y asimilación de países
receptores, es un fracaso individual y colectivo ¿Cómo actuar en esta tesitura con
inteligencia práctica además de la legítima defensa los que sufrimos este
embate?
En este ataque suicida
participa un ciudadano francés, otro de Siria, con terroristas implicados de
Bélgica, puede ser “inglés, francés, español,
etc. de origen “x”, “ y”, o “zeta” etc.
En este caso era un grupo de ocho asaltantes de los cuales siete se inmolaron
en el acto criminal y uno fue muerto por
la policía. Dice un comunicado que un
detenido yihadista en Bruselas estuvo el día anterior, viernes 13, en Paris. Pronto
sabremos más cosas de este otro segundo e histórico atentado contra Paris.
Fueron tres horas de terror ese viernes negro parisino, de 13
de noviembre de 2015, causado por
jóvenes fanáticos iluminados, al grito Allahu Akbar, “Sólo Dios es grande”, contra “infieles de Occidente”, seguido de sirenas, gritos de llanto, y
muestra de adhesión inmediata de
solidaridades, al punto y en todas las
partes del mundo. Incluso en ciertos puntos en el que encuentran apoyo de traiciones inconfesas.
Aparte trágicas
anécdotas, lo esencial es que este segundo ataque a Paris es un
ataque no sólo a Francia sino a Europa y a Occidente, encabezado por Estados Unidos, efectuado por un ejército
en ciernes ( ISIS, Estado Islámico, “califato”), organizado en territorio
de antiguas colonias occidentales, extendido
en zona propicia y extensa
para su organización.
Las consecuencias están
a la vista: la reivindicación de
esos atentados por la Yihad islámica es un
grito de guerra, anticipo de
“inicio de la tormenta futura” que nos anuncia, de la que el mundo
civilizado toma nota mostrando su
solidaridad y apoyo a Francia.
No en vano es Francia la cuna de la Ilustración y el siglo de las
Luces, enemiga de la mentalidad
medieval y obscurantista de la que
se retroalimentan lugares donde la Libertad no tiene asiento.¿ Qué hay de aquella
alianza de civilizaciones de tiempos recientes? Antes de su puesta en marcha, tal vez
quimérica, habría que neutralizar y educar
las mentes obtusas y a las nuevas
generaciones hacia una ética
universal en la que se aboguen por
los derechos y deberes fundamentales de dispares comunidades humanas.
Ante el dolor y el injusto sufrimiento que sufren los
ciudadanos y la humillación a Francia la República francesa se declara en
guerra contra lo que se llama Estado Yihadista, declara el “estado de urgencia”
y afirma que su “respuesta será implacable” como acabamos de verlo con el bombardeo de respuesta rápida e
inmediata.
Francia llora a 129 víctimas y sus más de trescientos heridos, muchos de
gravedad, víctimas de la locura
asesina de esos descerebrados inhumanos.
España ha sido de los primeros socios europeos que ha expresado su solidaridad e indignación ante
la infamia perpetrada a sus vecinos, antes de saber incluso que ha perdido un ciudadano suyo en el criminal
atentado, Juan Ángel González Garrido, ingeniero
granadino, instalado laboralmente en Paris, víctima casual de este odioso atentado contra todo y contra todos.
En estos momentos se reúnen en Turquía el G-20, “los grandes” de este mundo, en un clima
de veladas y claras amenazas a debatir, más allá de la Literatura y del Cambio
climático: ¿“crimen y castigo”, “guerra o paz”?.
Menester es que el mundo musulmán y árabe ate y neutralice a
estos vástagos con ínfulas de “mártires”, alienados por líderes irresponsables que les arrastran al abismo, y menester es que el mundo
europeo y occidental haga
reflexión de políticas y conductas del pasado y
ejemplaricen con una sólida ética universal y de mayor responsabilidad ante la Humanidad y la Común Historia
occidental.

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