jueves, 19 de noviembre de 2015

Muerte y gloria, simbólica paradoja en Saint Denis

Hace una semana, 13 de noviembre 2015,  terroristas islámicos producían una nueva matanza  indiscriminada de ciudadanos  parisinos y del mundo , en varios puntos de la capital de Francia, once meses después  del  sangrante atentado  de enero 2015 contra el semanario  humorístico  Charlie Hebdo,  reflejado en una entrada  de mi  blog. Este último impacto terrorista de ISIS contra París, tan terrible y criminal contra todo y contra todos  fue seguido de declaración de guerra del Estado francés a la Yihad terrorista, obnubilada con la pretensión de  construir un califato destructor al estilo medieval.

Tras un bombardeo  francés  a la base yihadista en Siria responden,  de forma  fulgurante,   células conectadas de Bruselas  y Paris  actuantes  a 10 kms de  L´Ile de France, centro de Paris,   el barrio de Saint Denis,  San  Dionisio en  versión española. Ahí  parece haberse  refugiado  uno de los cabecillas de la matanza de días anteriores en Paris, con peligro de nuevos atentados.

 La  acción – reacción ha tenido  lugar a primeras horas de la madrugada en operación relámpago justo  en una de las zonas más históricas de la Francia eterna, anterior al nacimiento de Mahoma, lugar donde  se  yergue  todavía el símbolo  del pasado: la Abadía de Saint –Denis. El  hecho de guerra  duró ocho horas, no voy a insistir por sabido.  Parece  ser que el cabecilla del  ataque  de  días anteriores  ha pagado con su vida, otro muy peligroso  anda escapado, una joven  terrorista  se ha inmolado, hay varios muertos más ,  varios heridos de la fuerza  pública y algunos detenidos .

El miedo y la angustia   invaden  a la sociedad civil de todo signo  que anhela la paz  y la convivencia. Europa y el mundo  están sometidos  a una prueba  de las que  estamos siendo conscientes por longitud de  onda   con riesgo de ser expansiva. Para  ser conscientes  de que  la historia no  puede menospreciarse   vale la pena  volver nuestra mirada a lo que significó la   abadía de  Saint- Denis  para  el arte, la cultura, y el zócalo espiritual  que fue de Francia y de Europa. “¡Quince siglos nos contemplan!”.

Ojalá que Saint – Denis  pueda  ser  foco  de inspiración para  creyentes  y no creyentes ,  de todas las religiones y culturas  para  vivir  aceptando  que  “la grandeza del ser humano es pensar  y  pensar  que el otro es nuestro  semejante  y que nada de  lo humano  nos  es ajeno.” ¡OJALÁ!,  en  versión árabe In cha-allah,  porque  para nosotros  con humildad y sin blasfemia  repetimos también  “Dios es grande”, ¡Allahu- Akbar!

 Recomiendo  como  “une  détente”,  que  entremos   en el blog de Luis  Maté Moreno,  desconocido  para mí, al que agradezco su fino y documentado  trabajo sobre la Catedral - Abadía de Saint Denis  que tanto esplendor  irradió en Francia y en Europa a través de los siglos.


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