lunes, 11 de enero de 2016

B. Del difícil "acomodo" político y sentimental (continuación)

En cinco años, 2011 a 2015, en la etapa de gobierno del Partido Popular con mayoría absoluta,  el panorama político catalán ha dado un vuelco impresionante.  El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, se ve forzado a aparcar su programa electoral  ante la  gran crisis económica y financiera  que  arrastraba España a punto de rescate  y hundimiento de su economía,  al  par que  otros graves problemas se concitaban  contra  el país,  del que no era menor  “el  tema catalán”.

Una crisis profunda  de  “indignación social” viene  gestándose  desde  tiempo atrás en todo el país, pero  se agrava ante  la impuesta austeridad y recortes necesarios  para hacer frente a la Deuda Pública, exigencia de la Unión Europea, Fondo Monetario Internacional, etc., que  provocan  movilizaciones callejeras,  el encono de la oposición y grupos  sociales, lo cual sumado  al  paulatino empobrecimiento del país, con  el paro galopante  de casi cinco millones  de ciudadanos, hace la situación explosiva, y  más todavía  por la  gangrena  de  corrupción  que afecta  a  instituciones  y organismos del Estado,  partidos  constitucionales  y   sectores de la pirámide  de población. El  electorado  siente  inicial decepción al ver el incumplimiento  del programa  electoral del Partido de gobierno tras obtener mayoría absoluta.  Y por si fuera poco  le  inquieta  las amenazas  a  la  paz  interna del país, por causa de los particularismos enquistados, en especial  por el grave desafecto  del nacionalismo  periférico más radical  en Cataluña,  que va a arrastrar a la Generalitat a una crisis con el Estado central ,  de graves o gravísimas consecuencias. Sumemos a ello  la inquietante situación  internacional  que afecta a la seguridad  del entorno  europeo y mundial.

Todo ello llama  la atención   del mundo  pues  España  tras la Transición  en el posfranquismo  fue  un país admirado  por su ejemplar Transición Política y  ahora se pregunta  qué pasa en España y cuál es su marca real  en estos momentos  inquietantes.

Centrándonos en el tema de Cataluña:

Este quinquenio político , 2011 -2015, es una etapa  con una Corona en trance  de sucesión apresurada  de  Juan Carlos I  a  Felipe VI, su heredero,  que pese  a  problemas  actuales  ya referidos, de debilidades  y  errores, ha dado un periodo de cuarenta años  de paz y progreso a la ciudadanía  catalana y española,  objetivo querido y votado  así en la esperanzada Constitución de 1978.

Es a través  de  esa  paz real  que Cataluña  con las demás  hermanas españolas ha encontrado   su  desarrollo  y grandeza. Solo el virus  mórbido, ajeno  al sano  seny  catalán que  se adjudica al pueblo catalán,  puede  poner en peligro  la  unión fraternal  consigo mismo y con el resto de España.  Cataluña con Castilla y sus hermanas peninsulares  será  más  “potencia”,  más nación de facto, sin tener que  ser de grado o por fuerza  un  Estado  o una  Nación independiente;  España,  sin Cataluña,  estaría amputada , pero  no  haría la felicidad de Cataluña, porque  sería  un hiriente muñón  permanente en su costado.

¿Qué ha pasado  en estos últimos años para escuchar a media Cataluña  exponer el delirio  de  sus ensoñaciones  independentistas, creadas por el  imaginario  nacionalismo  excluyente  e insolidario? ¿Cómo  la Generalitat , representante  también y especialmente  del Estado  central  al que también representa  por Ley,  coadyuva a un delito  de  separatismo y  proyecto independentista?

Podemos  seguir, hasta perdernos,  el continuo  proceso  de  errores y contradicciones  en el periodo reciente:  Tras episodios o  rifirrafes  sobre  el  Estatuto catalán,  y  mediación de Tribunal Constitucional,  y  siempre  en  la  mano    el “cuaderno  de quejas” de un lado y  “recelos” en la mente del  otro.

La buena  entente  en el pasado, de Adolfo  Suárez y Josep Tarradellas,  inicialmente, (Estado y Generalitat),  en los finales años 70, se  va difuminando  ante  la  acción  recelosa de Jordi  Pujol.  El Consenso, de los partidos  nacionales  se va a ir  diluyendo   en  Disenso , a veces, cerril,  entre  el  partido de Gobierno y  el Partido de la Oposición,  y de  éstos  con los gobiernos  nacionalistas, en su caso. ¿Por qué? ¿Por qué  caer en los grandes  errores  del  liberalismo decimonónico,  pese a la buena  fe  de los  constituyentes de  1812, de las Cortes de Cádiz y de las Cortes  constituyentes de 1977-1978, en Madrid,  que fragua  la paz real y definitiva, con el famoso Consenso, Amnistía y Carta Magna,  tras  la  Guerra civil y  el largo franquismo?

Fechas  claves   entre Generalitat y Estado central  principalmente en el siglo XXI: en etapa  de  tripartito (ERC, Izquierda Republicana, con Carod Rovira,  con PSC-PSOE: Presidente Pascual Maragall y posteriormente Pte. José  Montilla,  (desplazamiento de Convergencia y Unión de la Generalitat).  Tema sobre el Estatuto de Autonomía  (2006) y  tardía sentencia correctora del Tribunal  Constitucional a favor   del  recurso del PP (2010). 


1 de febrero 2012: Artur  Más (CIU), nuevo Presidente  de  la Generalitat, visita cortésmente al  Presidente  Rajoy, en la Moncloa;   la  celebración de la Diada, 11  de septiembre  fue multitudinaria  y  con  reclamo estridente: “Catalunya  nou  Estat  d´Europa”, el sueño de nuevo estado europeo;  días después,  solicita con exigencia a Rajoy  un pacto fiscal y  desvela alguna amenaza ante las dificultades que  presenta  el  Jefe del Gobierno, dejando entrever su defensa  sobre    el “derecho a decidir” de  los  catalanes. El presidente  de la Generalitat  “se echa al monte” – opinión generalizada -  y busca el apoyo del Parlamento para una declaración soberanista.  El  desencuentro con el gobierno  del  Estado es notorio  y  mostrará  sus poderes  en la Diada de Septiembre con una cadena humana de kilómetros y  algunas centenas de miles  de manifestantes pro -  soberanistas. Y  todo  este  clima febril  y de  ordenada contención  es  culminado  con concierto musical  de multitudes,  por la  Libertad en el estadio Nou Camp.

La Generalitat sueña ya  con seguir los pasos  secesionistas de Kosovo, (nuevo Estado liliputiense producto  de la  antigua Yugoslavia), el Quebec de Canadá,  y otras  zonas  europeas, viviendo   con la esperanza del referéndum  de Escocia,  en el Reino Unido, que  no llega a prosperar y arrastra  la dimisión  del  presidente escocés. A pesar de lo cual  la Generalitat  pretende hacer una consulta  semejante  a los  ciudadanos catalanes sin acatar  la prohibición  del Tribunal Constitucional  de España  y otras Instituciones Jurídicas del Estado   que  avalan  la negativa  del Consejo de Ministros, por ser contrario  a la Constitución  en la que no cabe  un supuesto  “derecho a decidir”.

Siguen días y meses  de  apasionado  activismo  de grupos sociales  que  la Generalitat  asume  como muestra de apoyo popular, que van por delante por decirlo con ironía.  Así llegamos  al famoso reto  de la consulta  del 9 de Noviembre de 2014, recurrida por las instancias jurídicas del Estado, y la negativa del Tribunal Constitucional.

No hay comentarios:

Publicar un comentario