En cinco años, 2011 a 2015, en la etapa de gobierno del
Partido Popular con mayoría absoluta, el
panorama político catalán ha dado un vuelco impresionante. El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, se ve
forzado a aparcar su programa electoral
ante la gran crisis económica y
financiera que arrastraba España a punto de rescate y hundimiento de su economía, al par
que otros graves problemas se concitaban
contra
el país, del que no era
menor “el tema catalán”.
Una crisis profunda de
“indignación social” viene gestándose
desde tiempo atrás en todo el
país, pero se agrava ante la impuesta austeridad y recortes necesarios para hacer frente a la Deuda Pública, exigencia
de la Unión Europea, Fondo Monetario Internacional, etc., que provocan
movilizaciones callejeras, el encono de la oposición y grupos sociales, lo cual sumado al paulatino
empobrecimiento del país, con el paro
galopante de casi cinco millones de ciudadanos, hace la situación explosiva, y más todavía por la gangrena
de corrupción que afecta
a instituciones y organismos del Estado, partidos
constitucionales y sectores de la pirámide de población. El electorado
siente inicial decepción al ver
el incumplimiento del programa electoral del Partido de gobierno tras
obtener mayoría absoluta. Y por si fuera
poco le
inquieta las amenazas a
la paz interna del país, por causa de los
particularismos enquistados, en especial
por el grave desafecto del
nacionalismo periférico más radical en Cataluña,
que va a arrastrar a la Generalitat a una crisis con el Estado central ,
de graves o gravísimas consecuencias. Sumemos
a ello la inquietante situación internacional
que afecta a la seguridad del
entorno europeo y mundial.
Todo ello llama la
atención del mundo pues
España tras la Transición en el posfranquismo fue un
país admirado por su ejemplar Transición
Política y ahora se pregunta qué pasa en España y cuál es su marca
real en estos momentos inquietantes.
Centrándonos en el tema de Cataluña:
Este quinquenio político , 2011 -2015, es una etapa con una Corona en trance de sucesión apresurada de
Juan Carlos I a Felipe VI, su heredero, que pese
a problemas actuales
ya referidos, de
debilidades y errores, ha dado un periodo de cuarenta
años de paz y progreso a la ciudadanía catalana y española, objetivo querido y votado así en la esperanzada Constitución de 1978.
Es a través de esa
paz real que Cataluña con las demás
hermanas españolas ha encontrado
su desarrollo y grandeza. Solo el virus mórbido, ajeno al sano seny
catalán que se adjudica al pueblo
catalán, puede poner en peligro la
unión fraternal consigo mismo y
con el resto de España. Cataluña con Castilla
y sus hermanas peninsulares será más
“potencia”, más nación de facto, sin
tener que ser de grado o por fuerza un Estado
o una Nación independiente; España,
sin Cataluña, estaría amputada ,
pero no haría la felicidad de Cataluña, porque sería un hiriente muñón permanente en su costado.
¿Qué ha pasado en estos últimos años para escuchar a media
Cataluña exponer el delirio de sus
ensoñaciones independentistas, creadas
por el imaginario nacionalismo
excluyente e insolidario? ¿Cómo la Generalitat , representante también y especialmente del Estado central al que también representa por Ley, coadyuva a un delito de
separatismo y proyecto
independentista?
Podemos seguir, hasta
perdernos, el continuo proceso de
errores y contradicciones en el
periodo reciente: Tras episodios o rifirrafes
sobre el Estatuto catalán, y
mediación de Tribunal Constitucional,
y siempre en
la mano el “cuaderno
de quejas” de un lado y “recelos”
en la mente del otro.
La buena entente en el pasado, de Adolfo Suárez y Josep Tarradellas, inicialmente, (Estado y Generalitat), en los finales años 70, se va difuminando ante
la acción recelosa de Jordi Pujol.
El Consenso, de los partidos nacionales se va a ir diluyendo en
Disenso , a veces, cerril,
entre el partido de Gobierno y el Partido de la Oposición, y de
éstos con los gobiernos nacionalistas, en su caso. ¿Por qué? ¿Por
qué caer en los grandes errores
del liberalismo decimonónico, pese a la buena fe de
los constituyentes de 1812, de las Cortes de Cádiz y de las Cortes constituyentes de 1977-1978, en Madrid, que fragua
la paz real y definitiva, con el famoso Consenso, Amnistía y Carta
Magna, tras la
Guerra civil y el largo
franquismo?
Fechas claves entre
Generalitat y Estado central
principalmente en el siglo XXI: en etapa
de tripartito (ERC, Izquierda Republicana,
con Carod Rovira, con PSC-PSOE: Presidente
Pascual Maragall y posteriormente Pte. José Montilla, (desplazamiento de Convergencia y Unión de la
Generalitat). Tema sobre el Estatuto de
Autonomía (2006) y tardía sentencia correctora del Tribunal Constitucional a favor del
recurso del PP (2010).
1 de febrero 2012: Artur Más
(CIU), nuevo Presidente de la Generalitat, visita cortésmente al Presidente
Rajoy, en la Moncloa; la celebración de la Diada, 11 de septiembre fue multitudinaria y con reclamo estridente: “Catalunya nou Estat d´Europa”, el sueño de nuevo estado
europeo; días después, solicita con exigencia a Rajoy un pacto fiscal y desvela alguna amenaza ante las dificultades
que presenta el
Jefe del Gobierno, dejando entrever su defensa sobre el
“derecho a decidir” de los catalanes. El presidente de la Generalitat “se echa al monte” – opinión generalizada - y busca el apoyo del Parlamento para una
declaración soberanista. El desencuentro con el gobierno del Estado
es notorio y mostrará
sus poderes en la Diada de Septiembre con una cadena
humana de kilómetros y algunas centenas
de miles de manifestantes pro - soberanistas. Y todo
este clima febril y de
ordenada contención es culminado
con concierto musical de
multitudes, por la Libertad en el estadio Nou Camp.
La Generalitat sueña ya con seguir los pasos secesionistas de Kosovo, (nuevo Estado
liliputiense producto de la antigua Yugoslavia), el Quebec de Canadá, y otras
zonas europeas, viviendo con la esperanza del referéndum de Escocia,
en el Reino Unido, que no llega a
prosperar y arrastra la dimisión del
presidente escocés. A pesar de lo cual
la Generalitat pretende hacer una
consulta semejante a los
ciudadanos catalanes sin acatar la prohibición
del Tribunal Constitucional de
España y otras Instituciones Jurídicas
del Estado que avalan la negativa
del Consejo de Ministros, por ser contrario a la Constitución en la que no cabe un supuesto
“derecho a decidir”.
Siguen días y meses de apasionado
activismo de grupos sociales que la
Generalitat asume como muestra de apoyo popular, que van por
delante por decirlo con ironía. Así
llegamos al famoso reto de la consulta del 9
de Noviembre de 2014, recurrida por las instancias jurídicas del Estado, y la
negativa del Tribunal Constitucional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario