jueves, 28 de agosto de 2014

EL JUAN SEBASTIÁN ELCANO

De mis impresiones  infantiles  de postguerra  española  extraigo el recuerdo  edulcorado  de la aventura  paterna que voy a contar,  de su oficio de marino voluntario de la Armada,  en una navegación excepcional. El recuerdo sobre mi padre en esa coyuntura está  anclado al  de  su navío llamado Juan Sebastián Elcano. Era un  atardecer de verano de mil novecientos cuarenta y tantos, creo que fue en 1942, en el muelle de Cádiz, repleto de familiares que  despedían a sus marinos, padres o hijos,  con emoción  y angustia al producirse el desamarre y perderse el barco en el horizonte, en ruta  hacia  la América hispana, tan vinculada a nuestra historia y a nuestra sangre.  Un  viaje que  provocó el  primer dolor de adiós en mi infancia y el posterior orgullo de adolescente al saber que mi  padre fue seleccionado como cabo de maniobras del  prestigioso buque-escuela  Elcano, construido para navegación de prácticas de  caballeros guardia-marinas, futuros oficiales de la Armada española. Idea ésta que ya venía de nuestro siglo XVIII, del ministro de Marina, Patiño,  del rey Felipe V, introductor de la Casa de Borbón, con la Real  Compañía de Guardias Marinas” de Cádiz, 1717.


Doscientos años después, el buque-escuela Elcano, que en principio iba a ser denominado “Minerva”, fue construido en los astilleros de Bilbao en 1925 y botado el 5 de marzo de 1927, en la Dictadura de Primo de Rivera, reinando Alfonso XIII.  Un bergantín- goleta que con  su velamen desplegado, poéticamente se hubiera dicho que era  bello como un cisne , grandioso  como  un albatros a ras de las olas llevando a la diosa Minerva como mascarón  de proa, precedida de cuatro mástiles   con su velamen respectivo, mástiles que portan nombres de ilustres buques predecesores. Diseñado por la compañía Echevarrieta y Larringa de Cádiz colaboraron  en su construcción  figuras diversas del país y colaboradores ingleses. Hoy  está modernizado  con todos  los adelantos  técnicos  apropiados  pero  manteniendo  su  propia capacidad de velero bergantín.

Dicha esta facilitada introducción  me dejo llevar por mi  simpatía y recuerdo infantil  del “buque de mi padre”,  el Juan Sebastián Elcano, el  más  llamativo de nuestra Armada y uno de los más veteranos buques - escuelas de Marina del mundo, al que yo pisé su  “cubierta”  y bajé al  “ sollado”, un día  entre muchas ocasiones en  la  Carraca de San Fernando…

“ Oh!, - escribía yo en mis Relatos - aquel viaje  de papá, de mis  gozosos años infantiles, viéndole  subido al trinquete, saludándonos y alejándose con su buque, la marinería y oficiales firmes en la  cubierta, perdiéndose en el horizonte, rielando sobre el mar el sol en su ocaso, ¿O eran las lágrimas de mamá y las nuestras las que nos impedían ver el diminuto casco…? Al cabo de meses volvía nuestro padre como un rey mago trayéndonos vituallas nunca vistas ni probadas, productos que descubríamos por primera vez, en aquel patio familiar de San Fernando, de la España famélica de posguerra: carne de la Pampa, queso de bola, bebida de mate, piñas tropicales del Caribe …”

Quiero pensar que los españoles que han pasado por la ESO y el BUP conocen la expedición española  del  navegante  portugués  Fernando de Magallanes al servicio de España que  Inauguró la ruta al Pacífico desde la península ibérica, en busca de las especias,  bordeando América del Sur, encontrándose con el famoso estrecho que llevó su nombre. Su principal colaborador fue Juan Sebastián Elcano, un vasco  de Guetaria, militar y experto navegante al servicio de Carlos V, tras la muerte del  insigne portugués, en lance con indígenas de la isla de Cebú, finalizó la empresa dando la vuelta al mundo con la nao la Victoria, con varias docenas de supervivientes, recibiendo como trofeo el globo terráqueo  con la latina inscripción “ primus circumdidiste me”: “ el  primero que me rodeaste”.


En 1933, etapa republicana, siendo comandante del buque Salvador  Moreno Fernández se puso en la mampara de la toldilla la frase con el globo terráqueo otorgado con honores por Carlos V, rey de España y emperador de Alemania.

En este agosto de 2014, aniversario de la aventura americana del  Descubrimiento y  de la posterior  circumnavegación de Magallanes  y Elcano, habiendo realizado el buque-escuela  su 85º crucero de instrucción práctica de  los guardias marinas de la Escuela naval de Marín,  nos trae  la noticia de la prensa  de un escándalo   que afecta al prestigio de buque  y  que dice así “Una red captó a tres marineros de Elcano, dos españoles y un ecuatoriano,  para introducir 147 kilos de cocaína en EE.UU. y España”. Todo  lo aclarará la Justicia, con la Armada y la Guardia civil,  pero queda  para nosotros  lo esencial : la gloria  no mancillada de Elcano y  del  buque-escuela  que ha servido  gloriosamente  a  España más de ochenta años,  en el que  han navegado  como  guardias marinas - corriendo sus  riesgos -   dos  futuros  reyes, padre e hijo:  Juan Carlos I  y Felipe VI, entre  tantos  españoles  profesionales  de la Marina española.

Ahora, año 2014,  el veterano navío,  limpio por dentro y por fuera,  goza  de buena salud, modernizado   con técnica naval actual,  y con  su prestigio  surcará  los mares como antes , sin mancha,  con sus  caballeros  guardiamarinas,  llevando también como antes a  la América hispana, y al mundo entero  el cordial saludo de España y de Europa. Para mí está claro: La categoría y la esencia  se imponen sobre una  singular  anécdota  de  mancha  producida  por la codicia y plebeyez  que  segregan las sociedades humanas. 


martes, 5 de agosto de 2014

CASTILLA Y CATALUÑA: BISAGRAS DE ESPAÑA

En  mis adolescentes años 50 del siglo  XX,  en  el contexto escolar y  ambiente público   descubría la noción de España, o de cierta España, al par que iba conociendo paso a paso sus entrañas: Andalucía, Galicia, Castilla, Cataluña,  País Vasco y  con  sus habitantes amé a otros hermanos  de singular historia: asturianos, cántabros, riojanos, extremeños,  valencianos, aragoneses, isleños y periféricos. Y también nos enseñaron el substratum de todos los pueblos que por el sur o por el este nos visitaron y dejaron su impronta en la piel de toro que configura la península ibérica.



Pero  si bien individualmente las partes componentes tienen su propia personalidad histórica, pasado el medievo  surge Castilla, de norte a sur,  como núcleo catalizador, tras la invasión árabe de 714 d.C. Esa Castilla que en el devenir del tiempo se funde o confunde con el  término España, quizá con más relieve tras el descubrimiento de América, que por cierto  y quizá por desgracia para España –según J. Elliot, historiador e hispanista inglés -  Aragón y Cataluña estuvieron más marginados.


Por la parte del  Este, el  reino de Aragón  con el Condado, vieja marca hispánica en tierras hoy francesas, y `por  su  avance en el Mediterráneo  fue el  crisol de la futura Cataluña,  que ya muestra su celosa defensa del propio  acerbo  lingüístico y cultural, tal  vez descuidado por el Antiguo Régimen  absolutista en beneficio del castellano como lengua “koiné” – nacional –  del imperio “donde no se ponía el sol”.


A mi me llamó mucho la atención en aquella época juvenil de gobierno franquista de matiz nacionalista y autoritario  en el que me definían a España como ”una unidad de destino en lo universal”,  “como una suprema realidad”,  que los catalanes  no  achacaran  sus  presuntas cuitas, pretéritas o actuales  a Castilla sino a todo el conjunto, es decir a  España. Cataluña era, pues,  una cosa y España otra. ¿Cuándo se produjo esa falla orogénica en la historia política de las Españas? Es verdad que con Felipe II, el reino de Aragón, tuvo un grave percance, y con Felipe IV  un conato de independencia, y con  Felipe V, de Borbón, la guerra de Sucesión, y  con el siglo XIX y XX no pocos sobresaltos, pese a haber habido catalanes gobernando en la cima del Estado central.

Qué poco  han cuidado también los otros españoles - “castellanos” -  políticos y demás,  la frase   “Cataluña como el resto de España…” diciendo en su lugar  “Cataluña y España” dicho  por economía de lenguaje,  pereza mental o intencionalidad política divisoria.


Los “españoles castellanos” no hemos leído cierta  “Historia de Cataluña”, escrita por “catalanes “ reivindicativos,  sin  confrontar sus afirmaciones , de forma que se ha creado un imaginario  colectivo  que ha llevado a un sector importante del pueblo de Maravall, Maciá,  Dalí y de Pujol, a una Cataluña victimista y  abiertamente secesionista con ribetes  de traición de lesa patria común  mientras el resto de España seguía absorto, incrédulo y dolorido.

No hay un español bien conformado que no admira las buenas cualidades  del pueblo catalán,   pese  a que  a cualquier  enajenado se le escape algún exabrupto, como ocurrió  en el Parlamento republicano de 1931- 36, cuando  una meninge acalorada gritó “¡ Muera Cataluña!”, que hizo reaccionar a un diputado llamado  José Antonio Primo  de Rivera, de noble estilo, respondiendo con energía que  esa era “una frase impropia de un buen español y quien lo mantuviera merecería  el castigo de la cólera divina”.

Siempre,  en mis  perdonables años de nacionalismo  juvenil español y máxime hoy en mi ancianidad europeísta,  desde los años 60, he mantenido con Cataluña y los catalanes un gran sentido de fraternidad. Todo empezó con mi bautismo jordánico del Congreso  Eucarístico de Barcelona de los años  50. Después con mis contactos campamentales  con  jóvenes de toda España, incluidos los de Llobregat, con mis reclutas en el Ejército, con  los emigrantes catalanes por Europa y con los profesores de la Cataluña universitaria extendidos por el Estado español me he sentido confirmado como un español universal.  La primera vez me dio envidia que hablaran su catalán en mi presencia, pero comprendí que no lo hacían por molestarme. Así que lo inteligente era aprenderlo o al menos respetarlo con el espíritu de Antonio Machado que recuerda a “la gran Castilla de antaño, generosa, fecunda en capitanes y no la Castilla envuelta en sus andrajos que desprecia cuanto ignora”.



miércoles, 30 de julio de 2014

GAZA NO HA PODIDO CELEBRAR EL RAMADÁN


En una entrada anterior mostrábamos la preocupación por la fractura de convivencia, una vez más,  entre israelíes y palestinos a propósito  de la franja de Gaza. Todos sabemos que el inicio del problema palestino se produjo con el asentamiento judío como estado de Israel, con apoyo internacional en 1948, tras la II Guerra Mundial. A partir de ahí se envenenaron las relaciones entre árabes y judíos, llevando a muchas guerras a lo largo del s. XX y XXI,  que no vamos a recordar en estos momentos.

Los cohetes de los luchadores de Hamas, terroristas para Israel,  provocan  la reacción fulminante del gobierno y ejército de dicho Estado, como legítima defensa,  pero con medios desproporcionados y sin consideración a la población del entorno, bombardeando indiscriminadamente la franja de Gaza como réplica a tal hostigamiento. Más de un millar de muertos palestinos  se ha producido en esta semana, en su mayoría niños, mujeres y ancianos que en realidad son rehenes inocentes de unos y de otros. Por eso no entiendo bien la posición de un conocido periodista y escritor español  que escribió en La Razón estos días  una carta posicionándose a  favor de Israel. Creo que debía haber sido más equilibrado y “razonable”  en La Razón para entender las dos posiciones en lucha.


Es de lamentar que en estos días, esta pobre gente,  no haya podido vivir con sus hermanos de religión la fiesta del Ramadán (Aid al Fitr) que acaba de terminar. Los occidentales y cristianos, en particular, conocemos muy bien el respeto y la fidelidad de los musulmanes por su fiesta religiosa. Les han faltado lágrimas para llorar a los suyos y sus ojos nublados por la pólvora miran al cielo pensando si  Allah un día resolverá con justicia su situación, porque las organizaciones internacionales (ONU) y las grandes naciones no logran resolver este atropello histórico y este lento genocidio que les impone paradójicamente los judíos descendientes  de aquella tragedia de su Holocausto.

martes, 8 de julio de 2014

ENTREACTOS DIURNOS EN EL CAJÓN DE SASTRE

Fútbol mítico

Mientras gira la Tierra, miríadas de noticias y hechos diversos nos llegan cada día mal que nos pese - y bien que nos pesa sobre todo cuando son malas nuevas. Especialmente cuando nos afectan directamente como la muerte de tu ser más querido. En otros casos el buen recuerdo, la solidaridad,  la empatía, la condición humana en lo que tiene de nobleza, me suscitan  el conocido aforismo “nada de lo humano me es ajeno”.

No me son ajenas  vidas humanas que han  enriquecido otras existencias: Hoy es el caso, por ejemplo, de Alfredo di Stefano, uno, sino el primero, de los futbolistas más grandes de la Historia, hermano argentino de especial condición. ¡Oh aquel  fútbol de la “saeta rubia”!, que  descubrí  en aquellos difíciles años 50. Hoy lloran al mítico renovador  futbolístico, presidente de honor del  Real Madrid,  millones de personas de todo el mundo. ¡Bendito sea entre todos los verdaderos  deportistas!



Un Papa sorprendente

Otro argentino, de voz plateada de hispánica latinidad, Bergoglio, convertido por el Espíritu  en el Papa Francisco,  echa reiteradamente sobre sus  hombros la cruz de  los  pecados de clérigos pedófilos, doblemente desgraciados. El Papa pide perdón con dolor de corazón  a las víctimas, propias o ajenas a su grey. ¡Qué forma de mancillar esos “desgraciados” aquella exhortación de  amor puro  del  Maestro: “dejad que los niños se acerquen a MÍ”. Fuera y contra el espíritu evangélico  está la acción y el pecado cobarde e interesado  de la  omisión.



Una tragedia que lleva al abismo

Otras noticias salen en los medios de información internacional como los asesinatos de judíos por terroristas palestinos, y  acciones a ciegas de Israel contra la población palestina indiscriminadamente. Sucedió que el 23 de abril de 2014, Al Fatah y Hamás ponen fin a su conflicto desde el 2007 formando un gobierno de unidad palestina, encabezado por Mahmud ABBAS (líder de Al Fatal y presidente de la Autoridad Nacional Palestina). La reacción de Israel ha sido suspender las negociaciones de paz que se inició bajo los hospicios de EEUU. Hasta el Papa Francisco estuvo recientemente exhortando a la paz en Palestina. El 18 de junio los representantes de Iraq, Siria y Palestina se reunieron para tratar asuntos de interés propio y entre ellos el reciente secuestro de jóvenes israelíes que desaparecieron en la noche del 12 de junio, próximos a Hebrón, apareciendo poco después sus cadáveres. Israel había acusado a esa coalición de esos asesinatos producidos por radicales palestinos, anunciando un severo castigo para los autores e encubridores que se tradujo en bombardeo indiscriminado de la aviación israelí intercambiado con cohetes adversarios provenientes de la franja de Gaza. Hechos de esta naturaleza impiden desde decenios que esos dos símbolos de manos abiertas puedan un día estrecharse. De no ser así será un cáncer del Próximo Oriente, de nunca acabar, en permanente metástasis. 


Finalizo ahora con la buena “marcha real” por el Vaticano y ahora por Portugal… Marchan los Reyes, luego cabalgamos.  Otro día dejaremos constancia del feliz acontecimiento de la subida al trono del hasta hace unos días decíamos Príncipe de Asturias.


Un poco de fe y humor

Acabemos ahora con un jocoso  comentario, lleno de humor que me traslada un buen y antiguo compañero que no es ex – NOVO:

¿CÓMO EXPLICARLE EL EMBARAZO A UN NIÑ@ DEL SIGLO XXI?

Las abejas, las flores, la semillita, la cigüeña, todo eso está fuera de onda. Esta es la explicación moderna y tecnológica:

Un buen día, un hijo le pregunta a su padre:

- Papá, ¿cómo nací yo?

- Muy bien hijo, algún día debíamos hablar de esto, así que te voy a explicar lo que debes saber:

Un día, papá y mamá se conectaron al *Facebook* y se hicieron amigos. Papá le mando a mamá un *e-mail* para vernos en un *cybercafé*. Descubrimos que teníamos muchas cosas en común y nos entendíamos muy bien. Cuando no estábamos frente al *laptop*, *chateábamos* por el *BlackBerry* o por el iPad, laptop o el PC, según se diera. Y así nos fuimos enamorando hasta que cierto día decidimos compartir *nuestros archivos*. Nos metimos disimuladamente en el baño, y papá introdujo su *Pendrive* en el *puerto USB* de mamá. Cuando empezaron a *descargarse los archivos,* nos dimos cuenta que nos habíamos olvidado del software de seguridad *y que no teníamos *Firewall*. Ya era muy tarde para *cancelar la descarga* e imposible *borrar los archivos*.

Así es que,  a los nueve meses... Apareció el *VIRUS*!

Esto viene a cuento con el comentario del famoso  Eduardo Punset, (revista Informe Semanal 1393, de 6 de Julio 2014,  El Mundo), en favor de la Informática:

“En la vida normal los que están teniendo éxito son los que además de saber biología saben algo de informática. El conocimiento es hoy tan ingente y disperso que no puede uno centrarse en saber todo de algo. Al final, sabrá todo de todo”



viernes, 4 de julio de 2014

UN ENTREACTO DE EJEMPLARIDADES EN LA HISTORIA COTIDIANA



Te  has acostado y dormido un día cualquiera, con la última actualidad televisiva o radiofónica, dominado por el sueño, cuando te despiertas de madrugada y te ves insomne, tus ojos como platos, por razón  fisiológica o sin motivo aparente. Varias cosas se combinan en tu mente en esa madrugada de  sueño interrumpido. El caso es que caes en la trampa de acudir al transistor y ya te desvelas del todo. Te recuerdan los comentaristas de la interesante sesión  “gente despierta” de RNE, un hecho relevante como la reciente desaparición de una de las mejores escritoras españolas del siglo XX- XXI y la presencia en la onda de su  hijo Juan Pablo Goicoechea. Se trataba de   la vida y obra de la gran escritora y profesora, Ana María Matute, premio Cervantes 2010, fallecida a los 88 años hace unos días, el 25 de junio de 2014. Este recuerdo me retrotrae a mi etapa de estudiante de Filosofía y Letras de cuando ella obtuvo el premio Nadal, al que siguió después todos los premios nacionales recibidos: 15 novelas, de prosa lírica y realista, con aspectos muy diversos de la posguerra española y una treintena de relatos cortos y cuentos para niños.


De esa información nocturna de hoy destaco ahora la voz de Esther, maestra infantil, que invitó, tiempo atrás,  a la escritora barcelonesa y española, miembro de la Real Academia de la Lengua, a participar en una clase  con alumnos de diez años  a  los que había motivado  por su obra,  especialmente  su narrativa  de cuentos que les había fascinado, como le había ocurrido a la misma escritora siendo  niña y  como les ocurre a nuestros pequeñines y nietos de hoy, con argucias maternales o de abuelas  para que coman con más interés o de forma más distraída.

Escuché en sepulcral silencio una magnífica clase nocturna como tantas otras que facilitan las cadenas radiofónicas  en contraposición  a otras diurnas, televisivas principalmente, banales,  propias de alegres o  enfadadas o desenfadadas comadres ( o compadres, haberlos  haylos)  del cuchicheo pueblerino, que no salvan a nadie.



De ahí mi mente se trasladaba después a otra situación escolar, entre millares  de ejemplaridades en toda España de la que he sido testigo recientemente: en un centro público de enseñanza básica,  "García Lorca", que clausuraba el ciclo educativo en mi vecina Málaga, con simpática altura “académica”, cantando el "gaudeamus igitur" universitario. Da placer ver, en contraposición también a tantos  problemas y críticas que se suscitan a veces,  a maestros, profesores, educadores, ilusionados  impartiendo el hermoso oficio culminándolo en fiesta de clausura con  padres y familiares en  labor conjunta,  y ver al infantil  alumnado en cohabitación educativa  actuando en el escenario, con vivacidad  y  satisfacción, cantando, narrando y                                                                        participando  en mirada intercambiada con los padres.

La conexión de una activa comunidad escolar es fundamental  para  el  factor eminentemente educativo  y,  aparte de la  función  de los servicios del Estado, la  sociedad civil debe velar por el mejor patrimonio que tenemos, esto es, las personas y en especial  los pequeños  de hoy, protegidos en sus nidos, prestos a volar un día como  ciudadanos y ciudadanas de pro y de progreso moral y material. Este cultivo del espíritu y de la inteligencia es la  inversión con más rentabilidad a medio plazo que puede hacer un Estado modélico para construir una sociedad más humana, un país próspero y con futuro.



Otra realizada generación la de los llamados “Mayores”, padres o abuelos,  no  se quedan atrás: ¡Hasta nonagenarios dan ejemplo!, en busca del tiempo de justicia que no tuvieron y que han reencontrado,  en Aulas de adultos y de formación permanente. Las  Aulas de Formación Abierta de la Universidad para  “mayores” aún  jóvenes, en su afán de formación, es un ejemplo para propios,  familiares  y extraños. La Universidad de Mayores, como se  suele  a veces  denominar,  es un hallazgo  del que todavía  no se ha extraído todo el potencial   que puede generar.

 Valió la pena  haberme  despertado y quedado insomne esa noche  para seguir soñando y deseando que estas ejemplaridades de diferentes generaciones se proliferen  y se motiven en  pueblecitos y en ciudades de España y  que los ideales inter-generacionales  se  prodiguen en el resto de la Humanidad de la Tierra. Esto tiene verdadero sentido si de verdad aspiramos a un Mundo Mejor. Esta sí que es la verdadera POLITICA.

martes, 1 de julio de 2014

OTRA OPORTUNIDAD HISTÓRICA: FELIPE VI, DE ESPAÑA


Este joven de casi dos metros, cuarentón y atractivo es mi Jefe de Estado, el nuevo rey de la España del siglo XXI, pertenece a la generación de mi propio hijo, así como como yo también fui de la generación del padre la llamada generación del Príncipe Juan Carlos, en la España del régimen de Franco. Casi  medio siglo nos contempla: Recuerdo su chiquitina imagen recién bautizado en brazos de su bisabuela la Reina Victoria,  esposa del destronado rey Alfonso XIII. Su padrino fue  su abuelo D. Juan de Borbón, el que pudo haber sido Rey Juan III, si el todopoderoso general Franco lo hubiera creído conveniente.

Era el inicial año 1968, y conocí las noticias por TV- F y la prensa francesa y española en el país vecino, donde por mayo se obscurecía la grandeza del general De Gaulle. A partir de ahí, fuese dentro o fuera de España seguíamos  el proceso de la riquísima formación del príncipe Felipe hasta la fecha actual, conociendo datos de su vida personal o afectiva, a través de los medios de comunicación. Sin duda su infancia fue más feliz que la de su padre y su formación incluso más completa y de ello se encargaron sus padres Juan Carlos y Sofía, reyes providenciales para España en el comienzo del último cuarto del siglo XX.

Tras sus estudios de bachillerato, como  príncipe de Asturias, realizó el COU en Canadá, donde profundizaría sus estudios de francés e inglés, efectuaría su formación militar en las Academias españolas  de los tres ejércitos, haría estudios de Derecho y Economía en la Universidad de Madrid y posteriormente curso de Relaciones Internacionales en la Universidad de Georgetown, Washington. Y también la experiencia  que da vivir inmerso y  entregado a la vida de la Nación.
Gobernando el PSOE, jura la Constitución ante el presidente del Congreso Gregorio Peces -  Barba. En los años 90 despacha con el Rey, aprende temas de Estado y viaja en actividades diplomáticas. Está implicado en toda clase de actividad social, cultural, deportiva, humanística etc. que le da una gran información del país del que aspira a ser el primer servidor, llegado el momento. Sigue la realidad cotidiana de la vida española e internacional gozando de las buenas noticias y mostrando preocupación y  solidaridad allí donde es necesario. Grandes asesores y maestros le han guiado en su experiencia vital.  Las previsiones eran conseguir un futuro rey – gran Rey – para un gran pueblo como el español. He ahí la esperanza de esta hora, la oportunidad histórica de un reinado feliz para España.

Un nuevo Benito Pérez Galdós, en nuestra época, tendría materia selectiva para narrar los “episodios nacionales” que hemos vivido los españoles entre los siglos XX y XXI. Llegados los últimos cuarenta años Juan Carlos I,  agotado y perplejo por errores propios y de su entorno, y las crisis que amenazan al Estado de la Monarquía parlamentaria, constatan la  pérdida de lozanía personal y brillantez de la Corona, por lo que decide abdicar en su hijo Felipe, el mejor valorado de la familia real junto a su madre la reina Sofía. El futuro heredero lleva ya diez años  casado con la asturiana Letizia Ortiz, periodista inteligente, convertida en Princesa de Asturias y ahora Reina de España, con la que ha tenido dos hijas, Leonor, futura heredera Princesa de Asturias , y la infanta Sofía.

En menos de un mes tiene lugar la abdicación de Juan Carlos I  tras treinta y nueve años de  reinado, muy  positivo en su conjunto, seguida de  la proclamación del  Príncipe de Asturias como Rey Felipe VI. Su antecesor en la lista regia fue Felipe V de Anjou, nieto de Luis XIV, que introduce la Casa de Borbón en España, sucediendo a la Casa de Austria.

Todos los actos bien programados por el Gobierno y la Casa Real en estrechos días, realizados en un contexto social  de crisis preocupante, fue un reto al que hizo frente el Ejecutivo, el principal partido de la Oposición – PSOE,  el Parlamento, la Administración y la Ciudadanía en su calmosa responsabilidad, superando improvisaciones e imprevistos. Semanas antes grupos  anti-sistemas y otros, descolocados  de su inicial apoyo de consenso a la Constitución de 1978, se mostraban renuentes y solicitaban un referéndum para dar opción a una salida republicana al país, desplegando banderas de la II República de 1931 y  manifestaciones por doquier.

Todos los actos reales Abdicación y  Proclamación del sucesor, previstos en la Constitución vigente, yacen como testimonios históricos en el anaquel de la Historia, hemerotecas y medios audiovisuales tecnológicos, con la profusión de datos e información de los grandes y pequeños diarios nacionales, así como de los extranjeros. Nada hay que añadir a lo que han visto y oído millones de españoles y extranjeros en esos días tan primaverales y esperanzadores pese  a los sinsabores de crisis que atenazan al país.  El discurso de Felipe VI no me parece “una oportunidad perdida”, a no ser que se quiera en plano demagógico: dice lo que puede decir un rey de una monarquía constitucional y parlamentaria; hay que releerlo porque hay más sabia que está en las raíces de ese discurso humano, sentimental, valiente, trascendental, que emite:  es el propio de “ un hombre de su tiempo”, “persona intrínsecamente ética” que  desea una monarquía renovada para un tiempo nuevo” y para   “una España diversa  en la que caben todos ”. 

Si yo, que me considero  accidentalista en cuanto a régimen, pero ciudadano español  responsable, tuviera que elegir entre republicanos de ayer o de hoy, prefiero que mi hijo – como decía alguien – se conforme con la posibilidad de llegar a ser jefe de Gobierno y no llegar a las alturas empíricas de Presidente de República al estilo de la I República, o de la Segunda o de una Tercera… El que el pueblo quiera. Bueno, dejémoslo ahí para evitar inútil discusión. Por ahora digo con Ramón Tamames, hombre de la izquierda clásica antifranquista, que el nivel de preparación de Felipe VI es de tal amplitud que es “un rey para la globalización de nuestro tiempo, que hace del joven monarca una figura única”. Entre millares de positivas opiniones sobre el hombre llevado a la alta responsabilidad del Estado, junto  a la reina Letizia, destaco una foránea, la de Arturo Velenzuela, de origen chileno, miembro del gobierno de Barak Obama, y ex – profesor del Príncipe: “Persona encantadora, con visión extraordinaria del mundo, se le valora mucho en la América latina, y por su figura muy prestigiada y su  capacidad puede hasta cierto punto  incidir en un momento importante para España y para Europa”.





viernes, 27 de junio de 2014

¿POR QUÉ ABDICA AHORA EL REY?


 No estaba en la mente del Rey Juan Carlos dejar el trono al cumplir los setenta años, aún  seguía  bien erguido a pesar de sus visitas médicas quirúrgicas; de todas formas su estado físico no estaba del todo presentable.  El principio defendible era “Ha muerto el Rey, ¡Viva el Rey!”, pero avanzado  el siglo XXI ha ido perdiendo lustre la Monarquía parlamentaria por mal o deficiente funcionamiento de las instituciones democráticas, ¡Quién lo diría!, servidas por una clase dirigente con responsabilidad política, económica, jurídica  y administrativa, que ha creado desconfianza y decepción  en la ciudadanía.



 La razón principal del malestar popular es la percepción de haberse creado una clase política endogámica de partidos políticos cerrados y privilegiados, mayoritarios, que  dueños del poder han sucumbido a la corrupción y codicia que a lo largo del tiempo los han ido corroyendo  impregnándose el país. Esto perjudica a cualquier régimen, especialmente si se titula Monarquía parlamentaria con un Estado social y de derecho. Han gritado mucho los diputados en el Parlamento, nunca encuentran “una verdad” para concordar, el  país se  va disgregando y no se enteraban de lo que le venía encima.

 En segundo lugar, es dañosa la falta de ejemplaridad  personal y social,  con olvido del sentido ético, máxime cuando ha contaminado  al vértice sensible  del Estado que es la Corona, prosperando  comentarios y chismorreos callejeros,  desfavorables a miembros de la familia real y  en los  medios sociales críticos  – en un país libre y de derechos humanos -  en los que se ven aludidas y tocadas  las instituciones a todos los niveles del País. Entre alguna institución que salva el honor, el pueblo salva a  la Reina Sofía  y al presunto príncipe sucesor.


Si eso fue y es así, añadamos la  crisis económica y financiera que ha llevado al país a una situación insoportable que lleva a unos ciudadanos  al suicidio y a muchos a la desesperación, que en otras situaciones históricas eran motivos de revolución. Gracias a la solidez de los núcleos familiares y  a la solidaridad  ciudadana y buen hacer de políticos de canastas “sin manzana podridas”, que alivian  el  ataque de esta “plaga de langostas”, el gobierno popular de mayoría absoluta, metido en la galerna, sueña con sacar al barco del naufragio. Son al menos tres motivos suficiente para dejar paso a una esperanza colectiva que pueda encarrilar su propio hijo Felipe  VI, a quien preparó para ser un digno Rey.