Te has acostado y
dormido un día cualquiera, con la última actualidad televisiva o radiofónica,
dominado por el sueño, cuando te despiertas de madrugada y te ves insomne, tus
ojos como platos, por razón fisiológica
o sin motivo aparente. Varias cosas se combinan en tu mente en esa madrugada
de sueño interrumpido. El caso es que
caes en la trampa de acudir al transistor y ya te desvelas del todo. Te
recuerdan los comentaristas de la interesante sesión “gente despierta” de RNE, un hecho relevante
como la reciente desaparición de una de las mejores escritoras españolas del
siglo XX- XXI y la presencia en la onda de su
hijo Juan Pablo Goicoechea. Se trataba de la
vida y obra de la gran escritora y profesora, Ana María Matute, premio
Cervantes 2010, fallecida a los 88 años hace unos días, el 25 de junio de 2014.
Este recuerdo me retrotrae a mi etapa de estudiante de Filosofía y Letras de
cuando ella obtuvo el premio Nadal, al que siguió después todos los premios
nacionales recibidos: 15 novelas, de prosa lírica y realista, con aspectos muy
diversos de la posguerra española y una treintena de relatos cortos y cuentos
para niños.

De esa información nocturna de hoy destaco ahora la voz de
Esther, maestra infantil, que invitó, tiempo atrás, a la escritora barcelonesa y española, miembro
de la Real Academia de la Lengua, a
Escuché en sepulcral silencio una magnífica clase nocturna
como tantas otras que facilitan las cadenas radiofónicas en contraposición a otras diurnas, televisivas principalmente,
banales, propias de alegres o enfadadas o desenfadadas comadres ( o compadres,
haberlos haylos) del cuchicheo pueblerino, que no salvan a
nadie.
Otra realizada generación la de los llamados “Mayores”,
padres o abuelos, no se quedan atrás: ¡Hasta nonagenarios dan
ejemplo!, en busca del tiempo de justicia que no tuvieron y que han
reencontrado, en Aulas de adultos y de
formación permanente. Las Aulas de
Formación Abierta de la Universidad para
“mayores” aún jóvenes, en su afán
de formación, es un ejemplo para propios,
familiares y extraños. La
Universidad de Mayores, como se
suele a veces denominar,
es un hallazgo del que
todavía no se ha extraído todo el
potencial que puede generar.
Valió la pena haberme
despertado y quedado insomne esa noche
para seguir soñando y deseando que estas ejemplaridades de diferentes
generaciones se proliferen y se motiven
en pueblecitos y en ciudades de 

No hay comentarios:
Publicar un comentario