martes, 1 de julio de 2014

OTRA OPORTUNIDAD HISTÓRICA: FELIPE VI, DE ESPAÑA


Este joven de casi dos metros, cuarentón y atractivo es mi Jefe de Estado, el nuevo rey de la España del siglo XXI, pertenece a la generación de mi propio hijo, así como como yo también fui de la generación del padre la llamada generación del Príncipe Juan Carlos, en la España del régimen de Franco. Casi  medio siglo nos contempla: Recuerdo su chiquitina imagen recién bautizado en brazos de su bisabuela la Reina Victoria,  esposa del destronado rey Alfonso XIII. Su padrino fue  su abuelo D. Juan de Borbón, el que pudo haber sido Rey Juan III, si el todopoderoso general Franco lo hubiera creído conveniente.

Era el inicial año 1968, y conocí las noticias por TV- F y la prensa francesa y española en el país vecino, donde por mayo se obscurecía la grandeza del general De Gaulle. A partir de ahí, fuese dentro o fuera de España seguíamos  el proceso de la riquísima formación del príncipe Felipe hasta la fecha actual, conociendo datos de su vida personal o afectiva, a través de los medios de comunicación. Sin duda su infancia fue más feliz que la de su padre y su formación incluso más completa y de ello se encargaron sus padres Juan Carlos y Sofía, reyes providenciales para España en el comienzo del último cuarto del siglo XX.

Tras sus estudios de bachillerato, como  príncipe de Asturias, realizó el COU en Canadá, donde profundizaría sus estudios de francés e inglés, efectuaría su formación militar en las Academias españolas  de los tres ejércitos, haría estudios de Derecho y Economía en la Universidad de Madrid y posteriormente curso de Relaciones Internacionales en la Universidad de Georgetown, Washington. Y también la experiencia  que da vivir inmerso y  entregado a la vida de la Nación.
Gobernando el PSOE, jura la Constitución ante el presidente del Congreso Gregorio Peces -  Barba. En los años 90 despacha con el Rey, aprende temas de Estado y viaja en actividades diplomáticas. Está implicado en toda clase de actividad social, cultural, deportiva, humanística etc. que le da una gran información del país del que aspira a ser el primer servidor, llegado el momento. Sigue la realidad cotidiana de la vida española e internacional gozando de las buenas noticias y mostrando preocupación y  solidaridad allí donde es necesario. Grandes asesores y maestros le han guiado en su experiencia vital.  Las previsiones eran conseguir un futuro rey – gran Rey – para un gran pueblo como el español. He ahí la esperanza de esta hora, la oportunidad histórica de un reinado feliz para España.

Un nuevo Benito Pérez Galdós, en nuestra época, tendría materia selectiva para narrar los “episodios nacionales” que hemos vivido los españoles entre los siglos XX y XXI. Llegados los últimos cuarenta años Juan Carlos I,  agotado y perplejo por errores propios y de su entorno, y las crisis que amenazan al Estado de la Monarquía parlamentaria, constatan la  pérdida de lozanía personal y brillantez de la Corona, por lo que decide abdicar en su hijo Felipe, el mejor valorado de la familia real junto a su madre la reina Sofía. El futuro heredero lleva ya diez años  casado con la asturiana Letizia Ortiz, periodista inteligente, convertida en Princesa de Asturias y ahora Reina de España, con la que ha tenido dos hijas, Leonor, futura heredera Princesa de Asturias , y la infanta Sofía.

En menos de un mes tiene lugar la abdicación de Juan Carlos I  tras treinta y nueve años de  reinado, muy  positivo en su conjunto, seguida de  la proclamación del  Príncipe de Asturias como Rey Felipe VI. Su antecesor en la lista regia fue Felipe V de Anjou, nieto de Luis XIV, que introduce la Casa de Borbón en España, sucediendo a la Casa de Austria.

Todos los actos bien programados por el Gobierno y la Casa Real en estrechos días, realizados en un contexto social  de crisis preocupante, fue un reto al que hizo frente el Ejecutivo, el principal partido de la Oposición – PSOE,  el Parlamento, la Administración y la Ciudadanía en su calmosa responsabilidad, superando improvisaciones e imprevistos. Semanas antes grupos  anti-sistemas y otros, descolocados  de su inicial apoyo de consenso a la Constitución de 1978, se mostraban renuentes y solicitaban un referéndum para dar opción a una salida republicana al país, desplegando banderas de la II República de 1931 y  manifestaciones por doquier.

Todos los actos reales Abdicación y  Proclamación del sucesor, previstos en la Constitución vigente, yacen como testimonios históricos en el anaquel de la Historia, hemerotecas y medios audiovisuales tecnológicos, con la profusión de datos e información de los grandes y pequeños diarios nacionales, así como de los extranjeros. Nada hay que añadir a lo que han visto y oído millones de españoles y extranjeros en esos días tan primaverales y esperanzadores pese  a los sinsabores de crisis que atenazan al país.  El discurso de Felipe VI no me parece “una oportunidad perdida”, a no ser que se quiera en plano demagógico: dice lo que puede decir un rey de una monarquía constitucional y parlamentaria; hay que releerlo porque hay más sabia que está en las raíces de ese discurso humano, sentimental, valiente, trascendental, que emite:  es el propio de “ un hombre de su tiempo”, “persona intrínsecamente ética” que  desea una monarquía renovada para un tiempo nuevo” y para   “una España diversa  en la que caben todos ”. 

Si yo, que me considero  accidentalista en cuanto a régimen, pero ciudadano español  responsable, tuviera que elegir entre republicanos de ayer o de hoy, prefiero que mi hijo – como decía alguien – se conforme con la posibilidad de llegar a ser jefe de Gobierno y no llegar a las alturas empíricas de Presidente de República al estilo de la I República, o de la Segunda o de una Tercera… El que el pueblo quiera. Bueno, dejémoslo ahí para evitar inútil discusión. Por ahora digo con Ramón Tamames, hombre de la izquierda clásica antifranquista, que el nivel de preparación de Felipe VI es de tal amplitud que es “un rey para la globalización de nuestro tiempo, que hace del joven monarca una figura única”. Entre millares de positivas opiniones sobre el hombre llevado a la alta responsabilidad del Estado, junto  a la reina Letizia, destaco una foránea, la de Arturo Velenzuela, de origen chileno, miembro del gobierno de Barak Obama, y ex – profesor del Príncipe: “Persona encantadora, con visión extraordinaria del mundo, se le valora mucho en la América latina, y por su figura muy prestigiada y su  capacidad puede hasta cierto punto  incidir en un momento importante para España y para Europa”.





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