En mis relatos sobre nuestro pasado
histórico escribo que el fútbol de la primera
mitad del siglo XX era una pasión contenida, lejos de la hinchada grotesca posterior,
propia de nuestra época, inmersa en un
mercantilismo avasallador. Todo lo abarca más allá del deporte para presidirlo como espectáculo de
masas sin el cual “no se podría vivir”. Válvula
de escape de nuestras ocupaciones y
preocupaciones cotidianas, espita diluyente de cabreos y de
pasiones ciudadanas, aguijón por un lado y
“bálsamo de fierabrás”, por otro. Y además, que envuelve a
todas las sociedades políticas del mundo terráqueo. Afecta a
los individuos, a los clubs, a las finanzas, a la política y a los Estados. En
esta globalización de la humanidad, el futbol ofrece
ocupación, y no poca preocupación por su papel sobredimensionado.
Es un balón que se ha ido hinchando y no
sabemos el área de la circunferencia final. Sobre ese
globo gira solapado el dios Mamón, “poderoso caballero” del
dinero y la avaricia, insaciable. La crisis financiera amenaza a
no pocos clubs regionales y nacionales.
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| Gesto característico de Bale, tras marcar |
De vez en cuando estalla la indignación
de los menos adictos o menos enajenados
por la pasión futbolística. ¿Cómo es posible esa
“trata” aceptada de gladiadores futbolísticos?
Hace unos días salía en prensa granadina
y nacional la crítica por el contrato de un
valioso Bale por el Real Madrid, por cerca de cien millones de
euros ( “Ideal de Granada” : crítica de A. Cárdenas y
Pacurri Martínez, entre otros). El periódico alemán Bild
(blog Chamizo, internet, 6 septiembre 2003) considera el
fichaje en las actuales circunstancias como “absurdo, perverso y sin
medida”, aprovechando para criticar a nuestra clase
dirigente y nuestra cultura política. Así nos va la cosa,
sin enfadarse nuestros propios internautas, que asienten.
Mi admirado futbolista Platini, de mi
época de Saint- Etienne, (Lyon), actual presidente
de la UEFA , preguntado en Mónaco sobre el fichaje
de Gareth Bale por el Real Madrid por esa astronómica cantidad, sea
o no época de crisis económica, dijo que “ es un debate de
ética que se planteó hace treinta años, cuando
el traspaso de Maradona al Barcelona, lo mismo se
planteó con Zidane o Ronaldo; esto ha
ido in crecendo y nos hacemos la misma pregunta”.
Platini invita a la FiFA a lograr un
fútbol más sano para evitar que el mercado de fichajes sea
un “ gran negocio” en el que los jugadores “son productos”. Hoy
en día sucede -dice Platini-que ni siquiera esos jugadores
pertenecen a los clubes, pero sí a sociedades financieras o a personas. Esto es
un retraso de 50 años. Es una vergüenza. Se ha convertido en un gran negocio”.
( véase Ideal, Colpisa, 1-9-2003). Bueno, pues eso…
a reflexionar y actuar.

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