domingo, 29 de septiembre de 2013

PALMERAS Y PICUDO ROJO


Palmeras de bello fuste en peligro

Evocando  mi  primera visión de una  palmera datilera,  escribía del ayer lejano: “el aroma de aquellos dátiles que caían  de la generosa palmera del patio escolar es uno de los hermosos  recuerdos  de mi infancia gaditana”.  Lejos en las brumas del  norte gallego ese olor  que me recordaba  la erguida y  mítica imagen palmeral,   me quedó en el subconsciente  hasta convertirse en  árbol  testimonial de vida,  el  de Gran Canaria donde nací, el  del  “Huerto del Cura” de Elche,  el del inagotable palmeral del Nilo.  Las palmeras de bello fuste se están  muriendo al compás  que se agota nuestra existencia. Por ello, dejo de lado las fibras líricas del sentimiento para plantear su defensa  de forma testimonial.

Soy un amante del campo, de huertos y jardines: “Por mi  mano plantado tengo un  huerto…” que decía Fray Luis de León.  Es cierto, y una pequeña palmera que planté  en 1989. ¡Quién me diría que ella crecida y bella estaba en peligro!

En 1995,  llegó a nuestro país, desde Egipto, una partida de palmeras ornamentales infectadas por una enfermedad que parecía estar más o menos controlada. Sin embargo, la costa andaluza y zonas del interior  están siendo testigos de agraciadas  y esbeltas palmeras, iconos  de  patios de hoteles, jardines y residencias,  que ya permanen sin ramales, con un muñón testimoniando sacrificios sin remisión. Palmeras, en avenidas y modestas viviendas, que se  van  desmochando  bajo  la voracidad  del  exótico depredador. 

 En el año 2005, se produjo una inmigración masiva en iguales circunstancias, por lo que se habla ya de “plaga de alto riesgo”, epidemia a combatir con urgencia. Las administraciones autonómicas españolas  afectadas (Canarias, Levante mediterráneo, Andalucía, etc. ) se han movilizado  en una estrategia combinada contra dicha plaga que no sólo afecta a España, sino también al sur de Europa. El  Parlamento europeo, a la vista de la extensión  del  peligro,  no cesa de hacer  recomendaciones  a  regiones y  estados miembros  de la Unión Europea.

Cruel picudo rojo
Sabemos que el causante de  muerte de las palmeras es un coleóptero  originario  de Asia tropical,  de gran fecundidad e inmune  a cualquier insecticida o fungicida  fitosanitario. Tiene  un nombre científico, y popularmente  se le conoce como  “picudo rojo”. Es un gorgojo de gran tamaño, entre dos y cinco centímetros. Su color rojizo ferruginoso lo hace inconfundible, de “bella presencia”, pero cruel entre los palmerales. 

Sólo en España, ha habido una pérdida de decenas de miles ejemplares de palmeras, con un  daño económico  de  más de 9 millones de euros y con el riesgo de la pérdida del  patrimonio  palmeral, paisajístico  por demás,  en el  trasunto de acontecimientos  graves  que vive hoy España en el olivar y la huerta,  como ayer fue el de las vacas locas.

Vivo regularmente en la Vega de Granada, y he sido presidente de una asociación de vecinos durante cuatro años.  He  estado en contacto  con  servicios de jardinería  municipal y concejalía de jardines de Gabia, conocedores de la existencia de mi palmera,  he sido cliente de viveros…  ¿cómo es posible que yo no haya sido prevenido de esa plaga, y la forma de combatirla?  En el servicio de  Sanidad Vegetal logré informarme.

El  picudo ha entrado este año 2013 en mi palmera, a  la que intento salvar con sus dieciocho años de estética existencia.  La empresa alemana  Bayer ofrece solución práctica a la lucha contra el voraz  agresor, utilizando el producto Confidor- 20. LS, con procedimiento de inyección  al tronco a baja presión. También, la empresa  holandesa  Kopper ofrece otro producto, Palmanen,  que parece efectivo llamado. Una gran esperanza es la aportación  de una estrategia definitiva para acabar con el picudo  a través de un hongo, beauveria bassiana, que  acabaría con él, según parece.  


Ciencia y economía están  en juego  en estos tiempos de  recortes  financieros.  Pero  el  problema se  complica  si no hay  suficiente información,  contribución de esfuerzos,  adecuada  sintonización  para  la cooperación  a niveles municipales, autonómicos y estatales,  con  la sociedad y los  propietarios de palmeras, de  viveros  concienciados  y estimulados, buena información y cooperación de centros  comerciales de plantas y floristería, y de productos fitosanitarios.  Se impone una responsable  cooperación y una adecuada   “lealtad institucional”.  ¡“Picudo” problema!

          Información:
http://es.wikipedia.org/wiki/Rhynchophorus_ferrugineus
_______________________________________________





1 comentario:

  1. YO TAMBIEN HE PERDIDO UNA PALMERA POR CULPA DEL MALDITO ESCARABAJO.SALUDOS MENTO

    ResponderEliminar