lunes, 29 de julio de 2013

JULIO DOLIENTE

Dolor  por  las  víctimas y amor a  Galicia


El  mes de julio acaba mal  para  Galicia, para  España y  para  los que han sufrido violencia o accidente de cualquier género, en cualquier parte  del  mundo.

La tragedia en Santiago
En  particular,  escribía en mi blog  días antes,   que  el  mes de julio  era  un julio caliente, pero termina siendo doliente.  El día  antes  era  un día poético para  el abuelo  emocionado, un día después, el 24 de julio de 2013,  es un día trágico. El gran Moloch, inmisericorde,  con ayuda de la Velocidad y del  Error conjuntamente, y  posible meiga, se  ha  impuesto  a  la Providencia,  para confusión de los  débiles creyentes.

El tren  Madrid – Ferrol  con más de doscientos pasajeros  de los  más variados  lugares  salían  de  la meseta hacia el  Finisterre  gallego,  hacia  Santiago de Compostela  donde  puede  palparse  el  Pórtico de la Gloria. Ellos  se han topado con  un  infierno  del que  ya están liberados.  Mis lágrimas  se derraman incontenibles  por esas  vidas  segadas -  setenta y nueve, hasta el momento-   número de mi  propia  edad, y  más de diez decenas de  heridos,  millares  de familiares  y amigos  desconsolados ,  millones   de  personas  solidarias y  ciudadanos   heroicos  ayudando  a  los servidores del Estado.  La  Sociedad  y  las Instituciones deben volcarse  sobre  esas almas dolientes  que  tienen que luchar  para  sobreponerse. Los demás,  a  no olvidar jamás.


 Tengo  personalmente motivos  para  que  mis  lágrimas  broten  más  allá  de la  pura piedad:  soy  un gallego  adoptivo,  Galicia me incorporó  a  su seno  siendo  un  adolescente  que venía  de la cálida Andalucía. Mañana  he de cantarlo : Hoy  sólo digo  mi  dolor  a todos  los  que lo  comparten.   

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