jueves, 20 de noviembre de 2014

CASTILLA Y CATALUÑA CON LOS AUSTRIAS

Con el reinado de  los Reyes Católicos, siglo XVI, España es uno, sino el primero, de los pocos Estados modernos de Europa. La unión  matrimonial y política de Fernando II de Aragón   e Isabel  I de Castilla, con el logro extraordinario  y  fecundo  del  reinado  en común , “tanto monta…monta tanto”, prepararon  lo que sería  el  futuro imperio español  de los Austrias, cimentado en su nieto Carlos I de España y V de Alemania, hijo de  Juana la Loca, heredera de Castilla y Aragón  y Felipe el Hermoso, Duque de Borgoña, nieto del emperador Maximiliano de Austria.

La serie cinematográfica  de Isabel  en TVE, en este tiempo , año 2013 - 2014,  es una muestra  de  lo importante  que es  difundir  la cultura  histórica de un país que tiende  a olvidar  sus  raíces biográficas.

Viudo  de Isabel de Castilla (+ 1504), Fernando ocupa la regencia del trono que corresponde a la princesa Juana, hija de ambos, y al esposo consorte Felipe, que la reclama y se la  entrega  en 1506. Un año después muere su complicado yerno viéndose obligado a retomar la regencia, dada la situación mental de  Juana, camino de la locura. Como rey de Aragón restablece  la paz en el campo catalán y cuida el problema de los payeses de remensa, al par que promueve el desarrollo de la economía castellana con consulados y gremios.  En esos años de  la segunda  década del siglo, 1509 a 1511, tiene lugar la conquista de Orán, por el cardenal Cisneros, la concesión papal a Aragón y Castilla  del Reino de Nápoles  y la liga contra Francia, firmada por Fernando el Católico, Enrique VIII de Inglaterra y el Papa Julio II.


 Asentado en su dominio paterno, Fernando está en su política de unión con Germana de Foix, reina de Navarra, con la que tiene un hijo muerto prematuramente. Germana ya viuda de Fernando (+1516), tras otros matrimonios con príncipes de estirpe francesa, confirma la anexión de Navarra a Castilla efectuada por las Cortes en Burgos en 1515. A su muerte en 1536  había  renunciado definitivamente a sus derechos en favor del nieto de su esposo Fernando, el futuro Carlos V.

Cuando cristaliza la gran España con Carlos, educado en Flandes, los castellanos se sienten humillados por  la arrogancia y codicia del  séquito flamenco que rodea al joven monarca recién llegado al país, así como su  forma de gobernar de espíritu ajeno al ordenamiento castellano. Esto provocó una popular rebelión de las ciudades castellanas contra el poder imperial conocida como  “Guerra de las Comunidades” (1522-1523). Los líderes comuneros  Juan Bravo, Juan Padilla y Francisco Maldonado, pagaron con sus vidas la lucha por sus fueros y  la dignidad de su causa.
  Carlos I rey, Carlos V emperador, monarca cristianísimo y  absolutista  como todos en su época, no hablaba español pero se  españolizó posteriormente de tal manera  que consiguió ser  el mejor rey  para España y su mejor embajador en Europa. Los castellanos, lanzados al ancho mundo,  perdonaron  la contundencia de la primeriza y polémica etapa imperial. En el siglo XXI, neo-liberal, sin afanes de autonomismo independentista del resto de España, se homenajea  oficialmente en la comunidad Castilla - León  a aquellos muertos de justa causa  que solicitaron morir el primero para no ver cortada en el patíbulo “la mejor cabeza de Castilla”.

A finales de siglo, año 1581, los españoles  catalanes y aragoneses  con motivo  de la traición del influyente secretario de Felipe II, Antonio Pérez del Hierro, envuelto en el asesinato de Escobedo, secretario de Juan de Austria,   sufrieron  una humillación en la persona de Juan de Lanuza, Justicia Mayor de Aragón,  detenido y ejecutado por el poder central al dar hospitalidad y permitir la huida al  traidor personaje, caído en desgracia, alimentador posterior de la leyenda negra  sobre  España y su rey.

Superando recelos y agravios la  Cristiandad, españoles en particular, tomaban conciencia del peligro turco, dada la expansión otomana por el Mediterráneo. El 7 de octubre de 1571 con la bendición papal y apoyo material del Estado pontificio, naves aragonesas- catalanas, castellanas, genovesas y venecianas  al mando de Juan de Austria, hijo ilegítimo del césar Carlos, hermanastro de Felipe II, crearon la Liga Santa. Juntos  derrotaron al amenazante poderío islámico de Selim II en el golfo de Lepanto, en la famosa batalla naval: “la más alta ocasión que vieron los siglos…”, según palabras del famoso testigo, herido y manco del brazo izquierdo, Miguel de Cervantes, el futuro autor del Quijote.

En el siglo XVII, con Felipe IV, reinado glorioso  para las  Artes  y la Cultura española,   el  monarca entregado al  valido y camarilla tuvo  problemas de gobierno. Cataluña estaba en trance de rebeldía.  En aquel  tiempo  la visitaba un  tal  Juan de Austria,  infante real, hijo extra-matrimonial de Felipe IV y una artista teatral (que no pasó a la historia con la grandeza  del anterior Juan de Austria, del siglo XVI, el caudillo de Lepanto). Parece ser  que hubo ambiciones ocultas en las revueltas napolitanas  del siglo XVII, año 1647.

España vive una época triste de honda decadencia, la derrota de los tercios españoles en Rocroi, la paz de Westfalia (1648), que ponía fin a la guerra religiosa de los Treinta años como decorado, esto es  un tablero internacional nuevo, derrota de los Hasburgos, independencia de las Provincias Unidas (Países Bajos, libres de España), Roma deja de ser árbitro de la cristiandad dividida: católicos, luteranos, calvinistas y España dejaba de ser el gran imperio europeo de los dos primeros Austrias cogiendo el relevo como primera potencia la Francia de Richelieu y Mazarino.

El personaje, hijo extramatrimonial de Felipe IV, realmente se llamaba Juan José de Austria. Historiadores de nuestra época, como Bartolomé Bennasar y otros,  le consideran un personaje atractivo, conflictivo y contradictorio. Un amago de traición suya a la Corona de su progenitor parece que  no quedó  demostrado. Pasó a la Historia sin mayor gloria.

Finalmente  llega otra catástrofe  íntima y real: El último del linaje de los Austrias, Carlos II llamado el Hechizado (1661-1700), desgraciado rey, producto de endogamia familiar, “que muestra signo de degeneración y asusta de feo” – según escribe  el embajador francés a su rey Luis XIV: El rey, sexualmente impotente, muere  sin dejar sucesión  a la Corona y a su imperio.  Invocan  derechos sucesorios por razones familiares Felipe d´Anjou, nieto de Luis XIV,  de Francia, y el opositor pretendiente el Archiduque de Austria. El pleito dinástico dará lugar a la llamada Guerra de Sucesión a la corona española de la que hablaremos en próxima entrada.

lunes, 17 de noviembre de 2014

MAL FARIO: EL SENY CATALÁN EN PELIGRO


La deriva nacionalista menos moderada del catalanismo conservador de CIU  la  impulsó últimamente  Artur Más,  (CIU), actual presidente de la Generalitat, sucesor e “hijo político” de Jordi Pujol, su anterior  jefe,  fundador del Partido. No ha sido ajeno a esa situación  el entorno político y familiar  del  ex-Honorable presidente, hoy deshonrado  por propia confesión de parte.  Sin embargo,  es de rigor reconocer que el  presidente de la Generalitat y de CIU, Jordi Pujol sostuvo inicialmente una política de apoyo a la gobernanza de España, alternativamente con centristas, socialistas Y conservadores,  no sin ciertos roces entre el poder central y autonómico.

Otra figura clave de este proceso de último tiempo es Oriol Junqueras,  líder de la izquierda republicana catalana (ERC), que actúa  lejos del realismo y la  lealtad  del  jefe histórico del partido, Joseph Tarradellas, que coadyuvó a recuperar la Generalitat para Catalunya y afianzar la paz y las libertades en la España de la Transición y del Consenso constitucional.

¿Qué piensa el gran testigo mudo, anciano Jordi Pujol -  ahora hundido en profunda  quiebra moral -  de la etapa de esplendor que se abrió en la Generalitat catalana, dentro del Estado español? ¿Agradece todavía el amparo del Rey  de la Constitución de 1978 su oposición a las bayonetas del amenazante 23 de Febrero de 1981?: “¡Tranquilo, Jordi!” le dijo el democrático monarca  cuando  el Honorable de la época preparaba pasar los Pirineos  ante el peligro de golpe de Estado.

Toda su epopeya de “Cataluña liberada” fue conseguida en esa España, maltratada por  catalanes de injustos  prejuicios (“España nos roba”), dentro del marco constitucional de convivencia que juntos conseguimos con catalanes de buen juicio y de buen seny.  No sé si es cierta la sentencia que  se le adjudica al fallido patriarca catalán: “Hoy paciencia o prudencia: mañana independencia”. Si fuera cierto sería por su parte una perfidia y una traición.  

Sus mesnadas autóctonas y de arribo, sorprendidas y engañadas, están ante un gran dilema: ceder al  arrobamiento  por la independencia, al precio que sea, a espaldas de los demás pueblos de España, creyendo a cualquier  doméstico o foráneo, disfrazado de demócrata, o apoyando al “moisés” que le lleve a la tierra prometida.

El otro dilema es  recuperar el famoso seny catalán  de forma que Cataluña,  “catalanista e hispanizante” encuentre de nuevo su acomodo en el conjunto nacional de las Españas. La segregación, la secesión, la fractura nunca es positiva,  ni gratis, ni libre de riesgos presentes y futuros. La Historia si no es maestra de la vida al menos nos  avisa que no es sensato repetir errores  del pasado. El “todo o nada” no  es de demócratas sino de totalitarios. El “sé realista: pide lo imposible”,  es lema de barricadas ácratas o nihilistas del mayo 68; ya se sabe cómo acabó todo.

La figura de nuestro gran  filósofo Ortega y Gasset, gran español, admirador de Cataluña, europeo convencido, honesto diputado republicano, comprometido con la justicia y la verdad  ya nos lo dijo en el Parlamento de la II República HACE SETENTA AÑOS, con en el sabio consejo de vivir y convivir en  libertad y común destino.

La  solución lógica y pragmática, a la corta y a la larga, para Cataluña y el resto de España no es el enfrentamiento sino saber CONLLEVARSE.  Es decir, lograr acuerdos con imaginación,  inteligencia y voluntad, en busca de lo que une y no lo que separa y trabajar juntos  por nuestra verdadera “alianza de civilización”,  ese proyecto sugestivo en común  que nos aconsejaba Ortega.

viernes, 31 de octubre de 2014

EL ÉBOLA, VIRUS LETAL DE NUESTRO TIEMPO

  El público  europeo  y occidental, en  su gran mayoría,  así como el de otros  continentes desconocían   la cruel enfermedad   provocada  por el  letal  virus africano llamado Ebola. Tras su  incubación,  en una veintena de días,  los cuerpos  afectados por el contagio del virus son diezmados  y destruidos  en  casi una semana,  no habiendo  en  estos momentos  fármaco  exprés  y definitivo para combatirlo. Estamos  prácticamente a merced de la contingencia.  Esta enfermedad viral aguda, con fiebre hemorrágica,  había sido detectada en zona   próxima al rio Ebola, en el Zaire (actual  República  Democrática del Congo) por  el Dr. David Finker, en 1976. Inicialmente podía confundirse  con síntomas como  el dengue o la malaria, enfermedades tropicales, hoy  medicinalmente  controladas.  Una  brigada médica cubana afirmaba que nunca se ha enfrentado la Sanidad  a una situación tan compleja  como provoca esta mortífera  enfermedad.

El  virus Ebola,  de serotipos diversos, se transmite  a través del contacto con la sangre, la  piel, o secreciones  -  fluidos corporales del  cuerpo infectado -   de personas o animales como  simios, murciélagos etc. El brote se fue  extendiendo por  Sudán (1979), Uganda (2007), Guinea –Conakry, Liberia,  Sierra Leona, Nigeria… a lo largo del  primer decenio  del siglo XXI.  Este último país  parece  haberle  hecho frente  con mejor suerte.

El mundo desarrollado  estaba  en sus cuitas permanentes, sin caer en la cuenta  que en estas relaciones múltiples de globalización generalizada  el  mal ajeno  africano  se podía convertir  en  su propio problema, a corto o largo plazo.  En  efecto en este otoño  de 2014 el problema del Ebola se ha agravado y  se puede agravar en el futuro  extensivamente si no  actúa  a tiempo  todo el sistema sanitario mundial. Pensemos en  la  capacidad destructiva  del virus y los de otras pandemias, en territorios  sub-desarrollados y superpoblados del  planeta.
    
En 2012, Africa occidental estaba  fuera de control llegando  el  virus hasta  Mali. En agosto de 2014 España  se lamentaba   por  la triste noticia acerca de  un  sanitario,  misionero español  de la orden de San Juan de Dios,  Miguel Pajares,  que  yacía contagiado por el virus de Ebola.  En España nos invadió una angustia crítica y  de pánico, con muestra de solidaridad humana y nacional: El Estado español decidió repatriar e intentar  salvar a su ciudadano enfermo.  El Ebola africano  llegó  a Europa por primera vez,  según  se ha dicho,  a través  de esta operación  española de salvamento,  que desgraciadamente  resultará   fallida por falta de antídoto  adecuado  y de situación límite del enfermo. Pero  otros casos ocurrirían  en Europa de forma más discreta  y en EE.UU. sin tanto nerviosismo,  pero  con más  sentido práctico. Caso por ejemplo  del paciente que llega a este  país en septiembre,  procedente de Liberia  con destino a Dallas (Texas) , ciudad del famoso magnicidio presidencial.

El día 8 de septiembre  justamente la Organización Mundial de la Salud decretaba la situación de emergencia de la política sanitaria internacional.  La OMS hablaba de 7.500 afectados y más de 3.600  fallecidos, la mayoría de Liberia.  A lo largo de septiembre y octubre, la Unión Europea y  la OMS  siguen   muy pendientes  de la presencia  del  virus africano  en la comunidad madrileña.  EE.UU lanza un mensaje tranquilizador en palabras de Obama dirigido a sus conciudadanos  y que resuena bien en los oídos españoles: “Tenemos que guiarnos por la ciencia, los hechos, no por el miedo…”

 Las compañías farmacéuticas se han comprometido a acelerar la producción de vacunas  anti- Ébolas. La cumbre de Bruselas prevé combatir la enfermedad de África  con mil millones de euros y  ha nombrado un comisario  de ayuda humanitaria y de gestión, Chist Stylianide, que viajará a la región africana a principios de Noviembre de 2014.

 El  Ébola produjo  en España gran inquietud  popular y cierto nerviosismo  en los medios políticos. El Parlamento, las cadenas  informativas,  las redes sociales, y el ministerio de Sanidad ofrecían  puntos coincidentes y controvertidos  del  peligro  viral de modo que en la controversia daba la sensación  que  otros graves problemas  del país parecían  aparcados. 


Tres dignas  y ejemplares  personas  estaban en la  mente de los ciudadanos españoles,   en contraposición  a  mezquinas  actitudes  que se producían en nuestro país  respecto a esta  situación y a otras también de gravedad. Miguel Pajares, español  residente  en Liberia,  enfermo de Ébola,  fue repatriado  e ingresado el 7 de agosto de 2014 en el hospital Carlos III.  Fue tratado con el suero Z-Mapp  a  falta de vacuna  adecuada  pero  fallece cinco días después  con el  pésame  generalizado  y la intranquilidad de los demás mortales.  Un mes después,  el 22 de septiembre, se produce otra repatriación, la del  también  español  y misionero  colega del anterior, Manuel García Viejo, con destino en Sierra Leona. Ingresa también  en el Hospital Carlos III, falleciendo   cuatro días después, el 22 de septiembre,  sin que  le llegue el suero esperanzador  o medicamentos sustitutivos. Una colaboradora  africana de la  misión  de San Juan de Dios, Patricia Melgar, superó  de milagro la  enfermedad quedando inmunizada. Lástima que  su plasma  sanguíneo  con  anticuerpos  no hubiese  llegado a tiempo para salvar a sus dos compañeros  españoles,  pero  sí  pudo beneficiarse  Teresa, la benemérita  auxiliar de clínica que  atendió  con esmero a Miguel y a Manuel  en el hospital Calos III,  contrayendo también la enfermedad del Ébola  que a punto ha estado  de costarle la vida.

Treinta profesionales médicos y sanitarios, al menos,  mantuvieron contacto  con  ambos pacientes, algunos de ellos expertos en enfermedades tropicales; posteriormente  tuvieron que estar en cuarentena. Las evacuaciones de los  religiosos sanitarios  Miguel y Manuel  “se realizaron sin pánico, con preparación adecuada y precauciones adicionales”, según  afirmaba Ignacio Peralba, coronel médico de la unidad de aero- evacuaciones,  en el  I Congreso Internacional de sanidad militar,  en el Parque de las Ciencias de Granada, octubre 2014.

Otra polémica  es la inicial y pacata actuación de la  ministra de Sanidad  y  del  consejero  de  Sanidad  de la Comunidad de Madrid  que produjo  rifirrafe en los medios  políticos y sociales,  por  mal enfoque  de la situación sobrevenida o  por una  verborrea incontenible  del  responsable  político  en plaza.

La tercera víctima de la enfermedad   del Ébola  contraída por primera vez en  España es  Teresa Romero  Ramos,  auxiliar de enfermería,  residente en Alcorcón, de origen gallego.  Ella  atendió singularmente   en  dicho hospital  a los dos  misioneros, antes mencionados,  afectados  por el virus africano. Hecho  que  se va a convertir  en  drama personal  y público:  Inicia  sus  vacaciones  tras el  trágico destino  de Manuel  y Miguel  sin imaginarse que  estaba infectada  por  el  Ebola,  se presenta  a  exámenes  oficiales  para obtener  plaza titular en su oficio. El 30 de septiembre  avisa  al hospital que tiene fiebre  y astenia pero  no  se le ingresa  al tener menos de 38, 6º de temperatura  como  prescribe  el  protocolo oficial  en  marcha pronto corregido. De ahí en adelante  Teresa  se acerca  al infierno  de la temida  enfermedad y el servicio sanitario de urgencia   de  Alcorcón confirma el contagio el día 6 de octubre  ingresando al día siguiente con  diagnóstico  positivo en la unidad de enfermedades infecciosas del hospital Carlos III. 

El  contagio de Teresa  fue motivo  de inútil  polémica pues como dijo  el sensato  Dr. Fernando Simón, miembro del posterior comité especial  para el Ebola presidido por la Vicepresidenta  del  Gobieno,  Saenz de Santamaría  “ no se sabe con certeza  cómo se produjo el contagio, sólo hay  especulación, ya que no hay prueba,   pues  no hay grabación de cámara televisiva.” La actitud de Teresa, su forma de actuar está  explicada en diferentes medios  periodísticos de  la Nación  entre los que destaco  a Paco Rego y Ana de Ortiz,  de  El Mundo 12 de octubre  por su  humanitario enfoque. 


  • Mantenemos  nuestro respeto  a su sufrimiento  y al de su esposo  Javier Limón y al  noble can sacrificado Excalibur  por obra de razones  explicables no siempre  convincentes. España  ha vivido día a día cómo  el organismo de Teresa  reaccionaba  con la  ayuda  del  magnífico cuadro médico – sanitario que  le atendía. Cómo la capacidad médica  y científica  se  imponía  a la verborrea  de debates  de dimes y diretes  yendo a lo esencial:  combatir el  virus y salvar  la vida de la auxiliar  afectada y de posible contagio  a otras personas, revisando el protocolo médico. Esta labor activa y contra  reloj ha abierto puertas a investigar  tratamientos  contra el Ebola, actualizar protocolos de acción y ponerse las pilas también los organismos nacionales e internacionales.

Lo más importante: Teresa está a salvo,  la queremos salva y sana,  libre del dantesco infierno, pendiente  de  “libertad” definitiva para incorporarse   a su vida familiar,  laboral  y social,  con  la aureola  del deber cumplido,  hasta exponer su vida.  Ha sido  trasladada a planta,  puede  abrazar a los suyos, madre, esposo  y  visitas de familiares  y amigos. En breve estará  ya de alta y  tras resolver asuntos pendientes ,   ¡ Pelillos al mar!  A esperar  con calma  el premio que ha de llegar … en   el  contenido de la botella  que viene  de mares tranquilos, empujada  por silbos amorosos de aires celestiales  de sus  enfermos y enfermeros  del  alma.

Digamos, finalmente,  que  si se revisan  actuaciones equivocadas  con respecto a ella la Justicia pondrá las cosas en su sitio y la  Política obrará en consecuencia  y la Opinión pública tomará nota. Pero  el Estado español  finalmente,  quiero creerlo , ha hecho frente al difícil envite del  Ebola asesino,  como  se  espera de un  Estado Social y de Derecho que debemos  cuidar y defender.

 Lo importante  es la lección de los modestos héroes  de la  historia, su lección de  entrega a los demás.  ¿Errores?  Serán  cotejados y  corregidos, y si no hay  delitos   digamos  con ánimo  de  indulgencia la frase de Calderón de la Barca. “El error lo menos  importa  si se acierta en lo principal “.

jueves, 18 de septiembre de 2014

EL "ESCOZOR" DE ESCOCIA: POR EL “SÍ” O POR EL “NO” A LA INDEPENDENCIA

Las noticias de los medios de información este verano, muchas preocupantes, no han logrado arrastrarnos lejos de nuestras propias preocupaciones familiares y cotidianas. Pero empezado el curso político los problemas de ámbito local o global vuelven a suscitar nuestras emociones: para España el problema catalán con esa actitud cerril de Mas, sus aliados y un gran sector de la población catalana, inclinados a romper la baraja de la convivencia nacional de España con una Cataluña secesionista. Para colmo el ex-presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, ha confesado públicamente su falta de honorabilidad como ex-dirigente que fue de la Generalitat y del Estado Español, vinculado a su clan familiar y a problemas fraudulentos con Hacienda. Hoy prima, 18 de septiembre, el referéndum de Escocia, “Sí” o “No” a su independencia del Reino Unido, hecho que puede reavivar el separatismo en otras zonas de Europa.

Cómo y por qué sucede esto tan malévolamente cuando Europa no está por su mejor momento y el sistema liberal junto al europeísmo parecen estar en crisis. El "derecho a decidir” parece romper la baraja que la historia ha construido después de la hecatombe de guerras mundiales. La secesión va a contra pelo de la historia; todo tiene su explicación e incluso para el hecho del suicidio. En otra ocasión hablaremos del problema de la España de hoy y reflexionaremos sobre la crisis que está sufriendo la Segunda Restauración Monárquica española en el s. XX.

Nuestro problema nacional hoy, principalmente, es Cataluña, que tras el franquismo participó en la Constitución de 1978 por la que nos regimos hoy día. Es evidente que el caso de Escocia no es el de Cataluña; Escocia durante mil años tuvo una personalidad histórica definida y en la edad moderna, con el rey Jacobo Estuardo, Escocia e Inglaterra fue un reino unido. Venido a menos, Escocia en el s.XVIII, 1707, se vincula a Reino Unido con Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, con la bandera actual que estuvo presidiendo inmensos territorios del mayor imperio de la tierra. Las guerras debilitan los estados y los imperios metidos en guerras se debilitan y en muchos casos desaparecen.

En el s. XIX hay ya un sentimiento escocés victimista y el en s. XX, en 1979, con la Unión Europea bien avanzada solicitan tener un parlamento propio, pero el “Sí” electoral no tuvo mayoría de votos y veinte años después, en nueva consulta, el “Sí” es favorable, con lo cual el gobierno autónomo forma parte del Reino Unido. No satisfechos los nacionalistas escoceses en estos meses de 2011 obtienen una victoria electoral y solicitan mejorar su estatuto dentro del Reino Unido, no entendiéndose con el primer ministro David Cameron. Desde esta fecha a 2014 la batalla está en las manos de a poco más de  4.000.000 y pico de electores.

No me resisto a recordar, a finales del s.XX, el ejemplo del Quebec francófono de  Canadá que había solicitado la independencia del Canadá Inglés en 1980 sin éxito y que vuelve a insistir en 1995. En mi memoria y en la de mis contemporáneos yace el recuerdo de la visita del célebre general De Gaulle, presidente de la república francesa, a Canadá y a la zona francófona lanzando el grito de: “Viva Quebec libre”. Mi simpatía por el general De Gaulle no evitaba la opinión de mi europeísmo juvenil por el virus que no percibía, el gran estadista, que podía entrar en su propia casa. Es emocionante la actitud del primer ministro canadiense Jean Chrètien cuando preguntaba a los electores, compatriotas suyos, “¿Habéis encontrado una buena razón para destruir Canadá?”. El primer ministro apelaba a la razón y al sentimiento de sus compatriotas.

De aquellos polvos vienen estos lodos de hoy. El referéndum de hoy no se hace por un golpe de fuerza callejera sino con un pacto entre el representante escocés Salmond y el primer ministro británico David Cameron, con una cláusula de que en caso de ganar el “Sí” a la independencia no se aplicaría de manera inmediata sino que habría un proceso lento de nueva carta magna y posteriores elecciones en mayo de 2016. Los defensores del “Sí” independentista afirman que todo irá mejor económicamente (con su reserva de petróleo en el Mar del Norte), el paraguas de la corona británica, su moneda libra esterlina, su posibilidad de miembros de la UE y OTAN y que además es la última oportunidad para una Escocia independiente. Para los más realistas hay algo de “cuento de la lechera”.

El mensaje del “No” a la independencia es defendido por conservadores y laboristas (Gordon Brown, ex primer ministro, en particular). Personalmente, yo tenía la sensación de que esta actitud con Escocia era producto de flema británica pero una vez hecho el pacto de “caballeros”, el realismo se impone y se afirma que la independencia de Escocia además de reavivar los separatismos de Europa sería un desastre y una dolorosa pesadilla para el pueblo inglés. Y por tanto, se hacen los últimos esfuerzos para el convencimiento del electorado para quebrar el fideísmo al “Sí” entre los 4.000.000 de electores. Cameron ofrece más techo autonómico, más poder a Edimburgo, control de política monetaria y un libro blanco para la satisfacción de Escocia, advirtiendo también las causas que llevarían al empobrecimiento, al aislamiento y a la desilusión de una parte importante del Reino Unido.


Los sondeos preconizan un ligero aumento del “No” a la independencia. En estos momentos están terminando de votar escoceses, norirlandeses, galeses, ingleses, votantes residentes en Escocia, miembros de la Unión Europea, desde mayores de 16 años, censados y quedan excluidos de votar 500.000 escoceses que viven en el resto de Reino Unido. El resultado será la mitad más uno de los votos. ¡God save the Queen!

jueves, 28 de agosto de 2014

EL JUAN SEBASTIÁN ELCANO

De mis impresiones  infantiles  de postguerra  española  extraigo el recuerdo  edulcorado  de la aventura  paterna que voy a contar,  de su oficio de marino voluntario de la Armada,  en una navegación excepcional. El recuerdo sobre mi padre en esa coyuntura está  anclado al  de  su navío llamado Juan Sebastián Elcano. Era un  atardecer de verano de mil novecientos cuarenta y tantos, creo que fue en 1942, en el muelle de Cádiz, repleto de familiares que  despedían a sus marinos, padres o hijos,  con emoción  y angustia al producirse el desamarre y perderse el barco en el horizonte, en ruta  hacia  la América hispana, tan vinculada a nuestra historia y a nuestra sangre.  Un  viaje que  provocó el  primer dolor de adiós en mi infancia y el posterior orgullo de adolescente al saber que mi  padre fue seleccionado como cabo de maniobras del  prestigioso buque-escuela  Elcano, construido para navegación de prácticas de  caballeros guardia-marinas, futuros oficiales de la Armada española. Idea ésta que ya venía de nuestro siglo XVIII, del ministro de Marina, Patiño,  del rey Felipe V, introductor de la Casa de Borbón, con la Real  Compañía de Guardias Marinas” de Cádiz, 1717.


Doscientos años después, el buque-escuela Elcano, que en principio iba a ser denominado “Minerva”, fue construido en los astilleros de Bilbao en 1925 y botado el 5 de marzo de 1927, en la Dictadura de Primo de Rivera, reinando Alfonso XIII.  Un bergantín- goleta que con  su velamen desplegado, poéticamente se hubiera dicho que era  bello como un cisne , grandioso  como  un albatros a ras de las olas llevando a la diosa Minerva como mascarón  de proa, precedida de cuatro mástiles   con su velamen respectivo, mástiles que portan nombres de ilustres buques predecesores. Diseñado por la compañía Echevarrieta y Larringa de Cádiz colaboraron  en su construcción  figuras diversas del país y colaboradores ingleses. Hoy  está modernizado  con todos  los adelantos  técnicos  apropiados  pero  manteniendo  su  propia capacidad de velero bergantín.

Dicha esta facilitada introducción  me dejo llevar por mi  simpatía y recuerdo infantil  del “buque de mi padre”,  el Juan Sebastián Elcano, el  más  llamativo de nuestra Armada y uno de los más veteranos buques - escuelas de Marina del mundo, al que yo pisé su  “cubierta”  y bajé al  “ sollado”, un día  entre muchas ocasiones en  la  Carraca de San Fernando…

“ Oh!, - escribía yo en mis Relatos - aquel viaje  de papá, de mis  gozosos años infantiles, viéndole  subido al trinquete, saludándonos y alejándose con su buque, la marinería y oficiales firmes en la  cubierta, perdiéndose en el horizonte, rielando sobre el mar el sol en su ocaso, ¿O eran las lágrimas de mamá y las nuestras las que nos impedían ver el diminuto casco…? Al cabo de meses volvía nuestro padre como un rey mago trayéndonos vituallas nunca vistas ni probadas, productos que descubríamos por primera vez, en aquel patio familiar de San Fernando, de la España famélica de posguerra: carne de la Pampa, queso de bola, bebida de mate, piñas tropicales del Caribe …”

Quiero pensar que los españoles que han pasado por la ESO y el BUP conocen la expedición española  del  navegante  portugués  Fernando de Magallanes al servicio de España que  Inauguró la ruta al Pacífico desde la península ibérica, en busca de las especias,  bordeando América del Sur, encontrándose con el famoso estrecho que llevó su nombre. Su principal colaborador fue Juan Sebastián Elcano, un vasco  de Guetaria, militar y experto navegante al servicio de Carlos V, tras la muerte del  insigne portugués, en lance con indígenas de la isla de Cebú, finalizó la empresa dando la vuelta al mundo con la nao la Victoria, con varias docenas de supervivientes, recibiendo como trofeo el globo terráqueo  con la latina inscripción “ primus circumdidiste me”: “ el  primero que me rodeaste”.


En 1933, etapa republicana, siendo comandante del buque Salvador  Moreno Fernández se puso en la mampara de la toldilla la frase con el globo terráqueo otorgado con honores por Carlos V, rey de España y emperador de Alemania.

En este agosto de 2014, aniversario de la aventura americana del  Descubrimiento y  de la posterior  circumnavegación de Magallanes  y Elcano, habiendo realizado el buque-escuela  su 85º crucero de instrucción práctica de  los guardias marinas de la Escuela naval de Marín,  nos trae  la noticia de la prensa  de un escándalo   que afecta al prestigio de buque  y  que dice así “Una red captó a tres marineros de Elcano, dos españoles y un ecuatoriano,  para introducir 147 kilos de cocaína en EE.UU. y España”. Todo  lo aclarará la Justicia, con la Armada y la Guardia civil,  pero queda  para nosotros  lo esencial : la gloria  no mancillada de Elcano y  del  buque-escuela  que ha servido  gloriosamente  a  España más de ochenta años,  en el que  han navegado  como  guardias marinas - corriendo sus  riesgos -   dos  futuros  reyes, padre e hijo:  Juan Carlos I  y Felipe VI, entre  tantos  españoles  profesionales  de la Marina española.

Ahora, año 2014,  el veterano navío,  limpio por dentro y por fuera,  goza  de buena salud, modernizado   con técnica naval actual,  y con  su prestigio  surcará  los mares como antes , sin mancha,  con sus  caballeros  guardiamarinas,  llevando también como antes a  la América hispana, y al mundo entero  el cordial saludo de España y de Europa. Para mí está claro: La categoría y la esencia  se imponen sobre una  singular  anécdota  de  mancha  producida  por la codicia y plebeyez  que  segregan las sociedades humanas. 


martes, 5 de agosto de 2014

CASTILLA Y CATALUÑA: BISAGRAS DE ESPAÑA

En  mis adolescentes años 50 del siglo  XX,  en  el contexto escolar y  ambiente público   descubría la noción de España, o de cierta España, al par que iba conociendo paso a paso sus entrañas: Andalucía, Galicia, Castilla, Cataluña,  País Vasco y  con  sus habitantes amé a otros hermanos  de singular historia: asturianos, cántabros, riojanos, extremeños,  valencianos, aragoneses, isleños y periféricos. Y también nos enseñaron el substratum de todos los pueblos que por el sur o por el este nos visitaron y dejaron su impronta en la piel de toro que configura la península ibérica.



Pero  si bien individualmente las partes componentes tienen su propia personalidad histórica, pasado el medievo  surge Castilla, de norte a sur,  como núcleo catalizador, tras la invasión árabe de 714 d.C. Esa Castilla que en el devenir del tiempo se funde o confunde con el  término España, quizá con más relieve tras el descubrimiento de América, que por cierto  y quizá por desgracia para España –según J. Elliot, historiador e hispanista inglés -  Aragón y Cataluña estuvieron más marginados.


Por la parte del  Este, el  reino de Aragón  con el Condado, vieja marca hispánica en tierras hoy francesas, y `por  su  avance en el Mediterráneo  fue el  crisol de la futura Cataluña,  que ya muestra su celosa defensa del propio  acerbo  lingüístico y cultural, tal  vez descuidado por el Antiguo Régimen  absolutista en beneficio del castellano como lengua “koiné” – nacional –  del imperio “donde no se ponía el sol”.


A mi me llamó mucho la atención en aquella época juvenil de gobierno franquista de matiz nacionalista y autoritario  en el que me definían a España como ”una unidad de destino en lo universal”,  “como una suprema realidad”,  que los catalanes  no  achacaran  sus  presuntas cuitas, pretéritas o actuales  a Castilla sino a todo el conjunto, es decir a  España. Cataluña era, pues,  una cosa y España otra. ¿Cuándo se produjo esa falla orogénica en la historia política de las Españas? Es verdad que con Felipe II, el reino de Aragón, tuvo un grave percance, y con Felipe IV  un conato de independencia, y con  Felipe V, de Borbón, la guerra de Sucesión, y  con el siglo XIX y XX no pocos sobresaltos, pese a haber habido catalanes gobernando en la cima del Estado central.

Qué poco  han cuidado también los otros españoles - “castellanos” -  políticos y demás,  la frase   “Cataluña como el resto de España…” diciendo en su lugar  “Cataluña y España” dicho  por economía de lenguaje,  pereza mental o intencionalidad política divisoria.


Los “españoles castellanos” no hemos leído cierta  “Historia de Cataluña”, escrita por “catalanes “ reivindicativos,  sin  confrontar sus afirmaciones , de forma que se ha creado un imaginario  colectivo  que ha llevado a un sector importante del pueblo de Maravall, Maciá,  Dalí y de Pujol, a una Cataluña victimista y  abiertamente secesionista con ribetes  de traición de lesa patria común  mientras el resto de España seguía absorto, incrédulo y dolorido.

No hay un español bien conformado que no admira las buenas cualidades  del pueblo catalán,   pese  a que  a cualquier  enajenado se le escape algún exabrupto, como ocurrió  en el Parlamento republicano de 1931- 36, cuando  una meninge acalorada gritó “¡ Muera Cataluña!”, que hizo reaccionar a un diputado llamado  José Antonio Primo  de Rivera, de noble estilo, respondiendo con energía que  esa era “una frase impropia de un buen español y quien lo mantuviera merecería  el castigo de la cólera divina”.

Siempre,  en mis  perdonables años de nacionalismo  juvenil español y máxime hoy en mi ancianidad europeísta,  desde los años 60, he mantenido con Cataluña y los catalanes un gran sentido de fraternidad. Todo empezó con mi bautismo jordánico del Congreso  Eucarístico de Barcelona de los años  50. Después con mis contactos campamentales  con  jóvenes de toda España, incluidos los de Llobregat, con mis reclutas en el Ejército, con  los emigrantes catalanes por Europa y con los profesores de la Cataluña universitaria extendidos por el Estado español me he sentido confirmado como un español universal.  La primera vez me dio envidia que hablaran su catalán en mi presencia, pero comprendí que no lo hacían por molestarme. Así que lo inteligente era aprenderlo o al menos respetarlo con el espíritu de Antonio Machado que recuerda a “la gran Castilla de antaño, generosa, fecunda en capitanes y no la Castilla envuelta en sus andrajos que desprecia cuanto ignora”.



miércoles, 30 de julio de 2014

GAZA NO HA PODIDO CELEBRAR EL RAMADÁN


En una entrada anterior mostrábamos la preocupación por la fractura de convivencia, una vez más,  entre israelíes y palestinos a propósito  de la franja de Gaza. Todos sabemos que el inicio del problema palestino se produjo con el asentamiento judío como estado de Israel, con apoyo internacional en 1948, tras la II Guerra Mundial. A partir de ahí se envenenaron las relaciones entre árabes y judíos, llevando a muchas guerras a lo largo del s. XX y XXI,  que no vamos a recordar en estos momentos.

Los cohetes de los luchadores de Hamas, terroristas para Israel,  provocan  la reacción fulminante del gobierno y ejército de dicho Estado, como legítima defensa,  pero con medios desproporcionados y sin consideración a la población del entorno, bombardeando indiscriminadamente la franja de Gaza como réplica a tal hostigamiento. Más de un millar de muertos palestinos  se ha producido en esta semana, en su mayoría niños, mujeres y ancianos que en realidad son rehenes inocentes de unos y de otros. Por eso no entiendo bien la posición de un conocido periodista y escritor español  que escribió en La Razón estos días  una carta posicionándose a  favor de Israel. Creo que debía haber sido más equilibrado y “razonable”  en La Razón para entender las dos posiciones en lucha.


Es de lamentar que en estos días, esta pobre gente,  no haya podido vivir con sus hermanos de religión la fiesta del Ramadán (Aid al Fitr) que acaba de terminar. Los occidentales y cristianos, en particular, conocemos muy bien el respeto y la fidelidad de los musulmanes por su fiesta religiosa. Les han faltado lágrimas para llorar a los suyos y sus ojos nublados por la pólvora miran al cielo pensando si  Allah un día resolverá con justicia su situación, porque las organizaciones internacionales (ONU) y las grandes naciones no logran resolver este atropello histórico y este lento genocidio que les impone paradójicamente los judíos descendientes  de aquella tragedia de su Holocausto.