¿Qué pensar ante un asesino de ayer, de hoy y
el que se prepara para ser mañana…?
Hoy se hace público, en los medios de
difusión, la muerte de asesinos concretos, cercanos
o lejanos, Hay umbral de graduación en la nómina de los asesinos ,
juzgados en sus acciones y efectos por
códigos morales, sociales y sobre todo penales en un contexto
civilizado.
Pero tú, asesino vivo o muerto, - “ con causa o sin
causa” - convertido en asesino consumado y convencido,
eres el símbolo de Caín, de la raza de los
cainitas de todos los siglos y de todas las latitudes geográficas y raciales.
No hay excusa de tu acción, cobijada por el odio, por un mal metafísico.
Por eso se entiende mejor la
presencia del profeta en la Historia humana que
nos ha recordado y nos sigue recordando el mensaje del
Absoluto, del Eterno, que nos es dado a conocer por los
históricos fundadores de Religiones, es decir, de comuniones de fe
que religan con el supremo Creador. Ellos nos transmiten la
orden eterna y divina: “ No matarás”.
Ellos, los Profetas, no son responsables de
nuestras malas inspiraciones, pues Ellos, mensajeros
del Altísimo, son traicionados por sus supuestos
fieles. Misteriosamente el Eterno, El Absoluto, el
Altísimo, Yahvé, Alá, ( Dios único) dejó la Libertad
para que Le sigamos con bondad y lealtad en la obra de la
Creación. Te dejó a ti, mi semejante y asesino para que te
salves o condenes, según tus actos.
¿No hay Infierno ni Gloria para
nuestras acciones? Están ya, preventivamente, en nuestro
mundo, “el infierno son los demás”, decía el
filósofo ateo de nuestro tiempo, la gloria es
la presencia del Bien y la Felicidad con Dios,
decía el aristotélico Tomás de Aquino. El Bien - la
Gloria – el Mal –el Infierno- viven en nuestro mundo.
“Pero mi reino, decía Jesús , no es de este
mundo”.
El problema para la Sociedad Humana es
cuando se transmite mal el mensaje, cuando se infantiliza,
cuando se fantasea, y también cuando se ha dejado de
creer en el Creador y en el prójimo. ¡Qué difícil es aceptar
así la bondad y la solidaridad con los seres
humanos como imperativo categórico kantiano!
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