Escribió el coloso de la literatura francesa, Víctor Hugo, ese
delicioso libro “el arte de ser abuelo”,
que de forma premonitoria es todo un homenaje a los abuelos de hoy – ellas y ellos - cuyas vidas longevas les han permitido gozar
de sus nietos y “echar una buena mano” a su crianza y al respiro de los padres,
sus propios hijos.
Hoy Internet, a través de Facebook, permite a un nieto del siglo XXI, ser el contrapunto ejemplar al genial abuelo
romántico del siglo XIX, actuando al revés, de nieto a abuela, mostrando “el
arte de ser un buen nieto”. Es toda una delicia de noticia navideña: el amor y
la justa reciprocidad del italiano
Giancarlo Murisciano con su abuela, en la despedida del Año viejo, 2014,
el día de San Silvestre.
A mis amigos blogueros les traspaso la noticia para que
compartan y la extiendan. Se dice que la familia está en crisis pero lo cierto
es que los árboles cercanos, algunos
carcomidos, no nos dejan ver el amplio
bosque de grata humanidad.
La abuela materna, de 87 años, padece de Alzheimer y le dice
su nieto con ternura:
“Quizás no ha sido el mejor 31 de Diciembre de mi vida, pero
esto es parte de la vida […] Antes eras tú quien me acogía en el regazo y ahora
lo hago yo contigo, abuelita, sin vergüenza ni temor. Es fácil escribir
palabras en Facebook o en otros lugares, pero en la vida se debe estar presente
siempre […] Este es mi deseo para el 2015: la presencia de alguien cercano, que
nos pueda proteger y reconfortar y también que nos haga felices y nos sonrían…”
Ese día 31, que se abre al Año Nuevo 2015, de la esperanza,
Giancarlo publica en su cuenta de Facebook esta fotografía que ha dado la
vuelta al mundo suscitando en miles y miles de sus semejantes, respeto y
emoción.

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