jueves, 25 de diciembre de 2014

PRIMER MENSAJE DE NAVIDAD DE FELIPE VI

 Periodistas y comentaristas políticos españoles hacían toda clase de conjeturas sobre el primer mensaje navideño de S. M. el Rey Felipe VI a la Nación, el día 24 de Diciembre de 2014. Pronto terminaba ese año repleto de acontecimientos diversos, incluido ese día  la imputación  de su hermana la Infanta Cristina, esposa del  ex - duque de Palma, Iñaqui Urdangarín, también imputado y acusado de graves delitos monetarios y hacendísticos, pendiente de inminente fallo judicial.
   

Tras el saludo lacónico de “Buenas Noches”, el Rey hace una introducción de  inmediatas reflexiones sobre el futuro y el presente  año 2015, manifestando compartir con sus compatriotas los  tiempos complejos y difíciles vividos en común, la dureza de la crisis económica y el gravísimo paro,  los graves problemas políticos en curso y el  fallo de  conductas personales y sociales que provocan desde hace tiempo la indignación y el desencanto en los ciudadanos. Recuerda su compromiso ético ya manifestado tanto a su llegada al trono en el pasado verano como en los actos de los premios  Principado de Asturias.

Sus doce minutos de exposición, en solitario, elegante como siempre, con  barba comedida y grisácea, en un contexto  de cuarto de estar con fotos de la reina y de las infantas, y la enseña nacional “compone una imagen directa y sencilla” que  visualiza mejor  el problema  de la corrupción y de la necesaria  regeneración ética,  el problema de crisis económica y la gravedad del paro laboral, y el tema de la propia cohesión y unidad nacional  vital y necesaria para resolver estos y más problemas añadidos.

Así, condena esas pésimas  conductas corruptas que tienen que ser cortadas “ de raíz y sin contemplaciones”, de forma definitiva. Destaca la labor positiva de la mayoría  de los eficaces servidores del Estado y de la Carta constitucional “que  ha dado gran estabilidad al país que la refrendó con ilusión en 1978, que proclamó nuestra unidad  histórica y política y reconoció derechos  a todos en su personalidad. cultura, tradición, lenguas e instituciones”.

 Pese a lo cual el joven Rey no está satisfecho con lo  conseguido porque “hay que corregir los fallos y acrecentar los activos de la  España de hoy “ -  “no partimos de cero, por supuesto - , pero “se necesita regenerar nuestra vida política y recuperar la confianza  de los ciudadanos en las instituciones, así como garantizar nuestro  Estado de Bienestar y preservar nuestra unidad desde la pluralidad, nuestros grandes retos…”  En cuanto a la Economía “el paro es la gran prioridad …La Economía debe estar al servicio de las personas, con protección especial a las personas desfavorecidas y vulnerables”.

Felipe VI, que sigue en el linaje Borbón a su predecesor Felipe V de Anjou, llamado el Animoso, tiene palabras  dirigidas a Catalunya a la que nombra con cariño. Reconoce aspectos de colaboraciones anteriores de Cataluña a la estabilidad de España. “Hagamos un esfuerzo de respeto a la Constitución (en la que los catalanes participaron) que es garantía de todos”.

 Medio año ya de Rey y cuarenta años preparándose para serlo, aquel muchachito, Príncipe de Asturias, que vivió  acontecimientos tristes en su país tiene la capacidad para invocar el seny catalán con palabras de razón y sentimiento al igual que al resto de los españoles: “me duele y me preocupa desafectos o rechazos entre familias, amigos y ciudadanos  […] Los desencuentros no se resuelven con posturas emocionales o sentimentales […] Hagamos todos un esfuerzo leal y sincero y reencontrémonos…”

Termina su alocución invocando ilusión y esperanza porque “todos nos necesitamos”. Una  final consigna, antes de despedirse en castellano, vasco, catalán y gallego:
“No debemos dejarnos vencer por el pesimismo, el malestar social, o por el desánimo, sin afrontar con firmeza y eficacia las causas de esos problemas y resolverlos …y también  recuperar el sosiego”.

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