sábado, 13 de diciembre de 2014

MALALA Y SATYARTHI: VIDAS HERÓICAS, EJEMPLARES

Hace días, en este otoño avanzado 2014,  Malala Yousafsait  y  Kalash  Satyarthi han obtenido  conjuntamente   el premio Nobel de la Paz por defender en sus países y en el mundo,  en grado  heroico, los derechos de la infancia, la educación femenina y  la lucha contra la explotación infantil.

 Malala procede  de la etnia pastun, del Paquistán musulmán, y  ha sido perseguida a muerte por los talibanes.  Ese integrismo reaccionario  y  bárbaro de su país  intentó asesinarla  en el año 2012,  hiriéndola  gravemente,  salvando su vida de milagro. Satyarthi, hindú  de la India,  lleva dos décadas luchando contra la explotación infantil en su país, también de manera heroica.

Sus respectivos países, entre otros, formaban parte   de la Unión India de Administración  inglesa,  en tiempos de Mahatma Gandhi (+1948). Vino  tras la II guerra mundial la independencia y la  formación  del  Estado de Paquistán separado de la  India  con  recelos y guerras, como la de Cachemira, a posteriori.

 Las dos naciones  superpobladas  son hoy  potencias nucleares.  De ahí  que  el dúo de acción  de la  joven adolescente y el  maduro hindú sea práctico y simbólico, pues han  forjado una  amistad  paterno-filial  de lucha común de ideales: -  “Malala  es  “mi hija”  … “Toda la infancia  del mundo  es hermana de Malala  e hijos míos, también.” Es el gran mensaje del hindú.

 Sus voces han llegado a las Naciones Unidas, al Parlamento Europeo, a los  propios países que han recibido una gran lección  de  amistad entre los pueblos  y la lucha por la dignidad de su gente. Malala es feliz viendo que Paquistán y la India comparten su  premio Nobel y tiene vida y  esperanza para que  no quede todo en “hermoso gesto” sin  trascendencia.  Espera que gane  la Educación “que ha de salvar al mundo”. Como dice  también Satyarthi : si el gasto militar mundial en armamento se redujera un poco, ese poquito podrá llevar  a todos los niños y niñas  a las escuelas, con lo que también  ganaría la Humanidad entera.

Malala tiene  la  grandeza de espíritu  de decir que ofrecería  el  perdón a los talibanes -pese a odios  y heridas soportados-  si  apostaran  por el  diálogo, porque   en una contienda lo primero es vencer, lo segundo es convencer. Si el gran poeta hindú  Rabindranath  Tagore, de Bengala (+1941) viviera hoy,  nos trasladaría desde su milenaria India el mensaje lírico de  esos nuevos luceros  que brillan por los cielos de Oriente. 

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